Firmas

Año nuevo, muertes nuevas

No llevaba transcurrido el año 2017 ni un día cuando se produce la muerte por violencia de género de una mujer en Madrid. Y es que desde hace unos 18 años la muerte de mujeres a manos de sus actuales o pasados convivientes, es una constante que fluctúa entre 33 y 73 muertes al año, en los últimos 20 años. Como media, muere una mujer cada semana.

Es desalentador observar que a pesar de la ley orgánica 1/ 2004 sobre medidas de protección integral sobre violencia de género, aprobada en el parlamento por todas las fuerzas políticas, así como las sucesivas mejoras introducidas, se está muy lejos de acabar en España con esta lacra. Bien es cierto que mucho se ha avanzado desde los años 70 donde los crímenes, llamados pasionales, por ira, celos o desengaños tenían la benevolencia de los jueces aludiendo a la alteración de la conciencia
Se producen minutos de silencio, lamentos, protestas, manifestaciones.

Las autoridades políticas, fuerzas del orden y jueces, no cesan en su empeño de ser pro-activos con este problema, pero en los casos de violencia de género, hay mucho de sentimiento desenfrenado y odio hacia la mujer. Y los sentimientos son incontrolables.

¿Cómo y donde habría que actuar entonces?. No hay otro camino que la educación desde tempranas edades. Recuerdo cuando niño que había carteles en los bares que decían ‘Prohibido escupir en el suelo’, otro que decía ‘Por favor hagan sus necesidades dentro de la taza’. ¿Se imaginan carteles por las ciudades diciendo: ‘Se ruega no maltratar a las mujeres’?

No es el cartel lo que hace el efecto positivo sino las enseñanzas, en la escuela, en el hogar y en la calle. Y, en general, en todos los ámbitos de la sociedad. Es el cambio de conciencia en el respeto hacia el semejante.

Se dice que se lucha contra el machismo, pero yo sigo viendo parodias de humor sobre el machismo. A los casos de violencia machista se les da máxima difusión en medios de comunicación y ello, creo que favorece esos comportamientos.

Sigo viendo carteles publicitarios donde la mujer se muestra como un producto de consumo para uso y disfrute del hombre. Los que cuidan niños o ancianos o asisten en el hogar siguen siendo mujeres. Es frecuente leer en algunos lugares ‘las chicas no pagan’.

A las feministas, llamadas así por sus opiniones, se les censura o se les hace burla de lo que dicen. La igualdad sigue estando lejos. ¿Y qué puede hacer la mujer por ella misma?.

Muy fácil, comportarse frente a los hombres como ella quisiera que la trataran. Con respeto, no con sumisión. Denunciando o no tolerando cualquier atisbo de maltrato y, si practica algún deporte… ¿ Por qué no es de defensa personal?

Evidentemente no es fácil resolver el problema. Estamos en el camino. Hace falta mas educación, trabajo y tiempo. Mientras tanto, y desgraciadamente, seguiremos teniendo años nuevos y muertes nuevas.

“La violencia es el último recurso del incompetente” Isaac Asimov.

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