Inteligencia Emocional

¿Cuántos tipos de Inteligencia conoces?

Cuando se califica a alguien de inteligente, suele pensarse en una capacidad meramente cognitiva, donde impera el raciocinio, y en la sociedad actual, aparejada a unos buenos resultados académicos. Esta consideración hunde sus raíces en la Grecia clásica, con la escuela platónica como máximo exponente, y la dualidad entre razón-cognición y emoción-sentimiento se acentuó más que nunca con el filósofo René Descartes.

Hoy sabemos con certeza que estas dos esferas, la racional y la emocional, forman parte de la misma esencia del ser humano. En esta sección nos hemos centrado en la Inteligencia emocional, que otorga a las emociones el valor que tienen en las acciones y la personalidad de los seres humanos. Una de las definiciones más aceptadas para la Inteligencia emocional es aquella que la considera como la “capacidad para reconocer, comprender y regular nuestras emociones y las de los demás” (Mayer, J. D., Roberts, R. D., & Barsade, S. G., 2008).

Nos centraremos en el siglo XX, y antes del nacimiento científico de la Inteligencia emocional (1990), numerosos autores han propuesto clasificaciones y definiciones de la Inteligencia. Comenzaremos con William Lewis Stern, psicólogo y filósofo alemán, considerado pionero en el campo de la psicología de la personalidad y de la inteligencia, ya introdujo el término de cociente intelectual (1911).

En 1920, Edward Thorndike propuso tres tipos de inteligencia (abstracta, mecánica y social). Louis Leon Thurstone (1938) impulsó el “análisis multifactorial” de la inteligencia, donde tienen cabida siete habilidades esenciales (comprensión, fluidez verbal, habilidad numérica, percepción espacial, memoria, razonamiento y rapidez de percepción). No podemos olvidarnos de David Wechsler (1940), autor de una de las escalas de inteligencia más utilizadas a nivel científico, quien se refirió a los denominados ‘factores conativos’ donde se incluyen elementos como el desarrollo personal, el optimismo o la felicidad.

Otro autor importante en el estudio de la Inteligencia es Howard Gardner (1993), quien desarrolló la teoría de las ‘inteligencias múltiples’ –a saber, inteligencia lingüística, lógico-matemática, musical, cinético-corporal, espacial, intrapersonal e interpersonal, a las que se podrían añadir la naturalista y la existencial–. Dice Gardner en su obra La inteligencia reformulada. Las inteligencias múltiples del siglo XXI que “una persona que puede emplear conjuntamente varias inteligencias de una manera adecuada tiene más probabilidades de ser sabia porque hace que intervengan más facultades y factores en la ecuación” (Gardner, 1999).

Un acercamiento más cognitivo nos llevaría a Robert J. Sternberg, con su teoría triárquica donde entran la inteligencia práctica, la analítica y creativa. Este autor afirma en su obra ¿Qué es la inteligencia? que la “esencia de la inteligencia es proporcionar los medios para gobernarnos a nosotros mismos, de modo que nuestros pensamientos y nuestras acciones sean organizadas, coherentes y adecuadas, tanto a nuestras necesidades internas como a las necesidades del medio ambiente” (Sternberg, 1986, 1997).

No nos detendremos en la Inteligencia emocional, sobre la que ya hemos profundizado en diferentes artículos, y donde figuran autores tan relevantes como Peter Salovey, John Mayer, Daniel Goleman o Reuven Bar-On. Más actuales y estrechamente vinculados a la Neurociencia, tenemos a importantes investigadores como Joseph E. LeDoux y Antonio Damasio.

 

La Inteligencia ejecutiva

Con todo lo expuesto, es obligatorio mencionar la Inteligencia ejecutiva, sobre la que han teorizado diversos autores y que, de algún modo, se sitúa un peldaño por encima de todas las inteligencias expuestas. “Desde múltilples campos de investigación emerge la idea de la Inteligencia ejecutiva, que organiza todas las demás y tiene como objetivo dirigir bien la acción (mental o física), aprovechando nuestros conocimientos y nuestras emociones”, afirma José Antonio Marina en La inteligencia ejecutiva (2012). En esta obra, el autor expone que el “conocimiento y las emociones están al servicio de la acción, y la inteligencia ejecutiva es la encargada de dirigirlos”. Para Marina, el “fracaso de la inteligencia ejecutiva está presente en los grandes problemas que preocupan a la sociedad: las conductas impulsivas, la agresividad no controlada, el consumo de drogas (…) y gran parte de los fracasos educativos”. Se trata, al fin y al cabo, de dirigir adecuadamente nuestras acciones.

Nos encontramos ante un campo científico de estudio apasionante y, como podemos observar, muy frondoso. Desde el Máster en Inteligencia emocional, Psicología positiva, Neurociencia, Ciencias de la Felicidad, el Bienestar y la Salud del Instituto Psicobiológico se abordan todas estas investigaciones desde una perspectiva multidisciplinar y transversal. Recordamos a los interesados que el plazo de inscripción para el formato online.


To Top

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies