Inteligencia Emocional

El peso de la Inteligencia emocional en la valoración de uno mismo o en la autoestima

La Dra. Violeta Cardenal ahonda en el poder del ‘sí mismo’ y en el complejo campo de la autoestima en el Máster en Inteligencia Emocional multidisciplinar

El proceso de maduración de todo ser humano se sustenta en pilares fundamentales como el autoconcepto (descripción de uno mismo) y la autoestima (valoración de uno mismo), que nos proporcionan un abanico de recursos para hacer frente a los conflictos. En este sentido, tanto el autoconcepto como la autoestima funcionan como ‘barrera’ ante los trastornos psicológicos y pueden estar en la base del proceso de maduración de la persona.

El de la autoestima es uno de los campos más complejos en la Psicología, y fue tratado en profundidad en el Máster en Inteligencia Emocional multidisicplinar, en la formación impartida por la doctora Violeta Cardenal, profesora titular de la Complutense (Psicología Diferencial) del Departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico. La esencia de esta formación podría resumirse en algo que expresa el psicoanalista Erich Fromm en su obra La atracción de la vida, que dice así: “Sólo somos capaces de conocer a los demás, entenderlos y amarlos cuando también somos capaces de entendernos, amarnos y conocernos a nosotros mismos”.

Podríamos definir la autoestima como un “conjunto de valoraciones y evaluaciones que se traducen en sentimientos, opiniones y comportamientos sobre la configuración organizada de percepciones, autoconceptos y de autoimagen que tiene el sujeto de forma consciente, y que pueden ser autoformados por el individuo”. A pesar de que, a veces, pueden estar influidos por contenidos inconscientes”. Además, no podemos olvidarnos del carácter multidimensional de la autoestima, pues el ‘sí mismo’ puede ser analizado desde el punto de vista material, personal, adaptativo, social y espiritual. Además, factores como los padres y la familia, amigos y conocidos o la pareja y la sociedad son elementos que definen el autoconcepto y la autoestima.

«Sólo somos capaces de conocer a los demás, entenderlos y amarlos cuando también somos capaces de entendernos, amarnos y conocernos a nosotros mismos» (Erich Fromm)

Como se explicó en la formación del Instituto Psicobiológico, los recursos que proporciona la autoestima al margen de lograr un “sentimiento básico de confianza”, nos brindan el interés por conocer las causas de la conducta propia y la capacidad de “no repetir mecánicamente las mismas interacciones personales y estilos de pensamiento que nos han llevado a la angustia y al dolor del sufrimiento psicológico”. Tan importante es la autoestima que puede refrenar algo tan básico como la necesidad de autoconservación, como ocurre con la anorexia, en la que la persona “pone en riesgo su autoconservación por un ideal de belleza”, “cumplir un arquetipo que le va a dar autoestima, reconocimiento”.

 

El autoconocimiento como base

La autoestima se relaciona directamente con el autoconocimiento. Tal como lo expresa Fierro, en este ámbito del self, conocerse a uno mismo resulta vital y podemos llegar a este autoconocimiento a través de la autoobservación-autoatención, autopercepción-autoconciencia, la memoria autobiográfica, el autoconcepto y la autodeterminación. La autoestima afecta y se encuentra en cada uno de estos procesos, y una pregunta primordial para el autoconocimiento podría ser: ¿Hay situaciones o aspectos de mis relaciones o conductas que se repiten a lo largo de mi vida causando o provocando malestar en mí o en los demás?

La autoestima es tan importante que puede refrenar incluso la necesidad de autoconservación, como es el caso de la anorexia

En este proceso de comprensión del ‘yo’ y de la autoaceptación, resulta sorprendente observar cómo se distorsiona la imagen que uno tiene de uno mismo, especialmente cuando esa autoestima se ve amenazada por factores externos e internos. Seymour Epstein lo expresaba así: “Personas muy competentes se sienten en ocasiones profundamente ineptas, personas inferiores se sienten superiores, otras con un aspecto anodino se creen hermosas, mientras que hombres y mujeres guapos se consideran poco atractivos. Pero tal vez lo más sorprendente sea el hecho de que ciertas personas que han llevado vidas ejemplares se martiricen con sentimientos de culpa que les llevan incluso a no querer seguir viviendo, mientras que otros, culpables de crímenes horrendos, no parecen experimentar el menor remordimiento de conciencia”.

La Inteligencia Emocional tiene un peso importantísimo en la configuración de la autoestima y el autoconcepto. La correcta gestión emocional nos conducirá a una mejor descripción y valoración de nosotros mismos, favoreciendo la confianza en uno mismo y la humildad. Como lo expresa Albert Bandura, “confiar en ti mismo no garantiza el éxito, pero no hacerlo garantiza el fracaso”.


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