Huelva

Fertiberia niega ahora el riesgo radiológico de las balsas de fosfoyesos

El director técnico del proyecto de restauración de las balsas de fosfoyesos en la empresa Fertiberia, Juan Ramón Miró, ha negado esta mañana el riesgo radiológico de las balsas y ha asegurado que éstas no hacen ningún daño a la población, a pesar de que siempre ha mantenido que no se sabía con exactitud si había o no riesgo radiológico.

Miró ha realizado estas declaraciones durante la sesión informativa organizada por la AIQB.

Durante la sesión se ha dado a conocer el proyecto de Fertiberia para la balsa de fosfoyesos. La empresa se ha referido también a la estabilidad de las mismas, otro asunto que preocupa a los onubenses. Juan Ramón Miró asegura que se han realizado estudios desde hace varios años y que no existe riesgo de que se rompa la balsa y ha defendido el proyecto presentado por la empresa para la recuperación de las 720 hectáreas ocupadas por los fosfoyesos en Huelva, al tiempo que ha incidido en que la afección a la población será “nulo” debido a que contemplan “las mejores técnicas disponibles” para el encapsulado de los mismos, los cuales se consideran un subproducto que “no es peligroso”.

Actualmente, el proyecto de Fertiberia está a la espera de la evaluación ambiental, que la empresa espera que sea positiva. Además, Fertiberia también está pendiente de las resoluciones urbanísticas por parte del Ayuntamiento de Huelva. Lo cierto es que, a pesar de las explicaciones de Fertiberia, se trata de un proyecto que ha creado controversia en la sociedad onubense y hay un sector de la misma que lo rechaza.

Miró ha explicado el proyecto de Fertiberia, –realizado por la empresa americana Ardaman, la cual ha elaborado “con éxito” más de 60 proyectos de clausuras de balsas en otros países del mundo. “El encapsulado evita cualquier contacto y no afecta a la población”, ha enfatizado. Además de Ardaman, Fertiberia ha contado con Eptisa para el proyecto de detalle y con Inerco para el estudio de impacto ambiental.

El proyecto, (que recoge diez años de ejecución y 30 de seguimiento y control y cuenta con 70 millones de presupuesto), establece en primer lugar el secado de las aguas de las balsas, la impermeabilización con una lámina de polímero plástico, así como posteriormente se realizaría la cubrición con 60 centímetros de arcilla, y luego otra capa de tierra cultivable de 40 centímetros para la plantación de plantas autóctonas y propias de la marisma onubense. Se trata, en definitiva, de un encapsulamiento de los fosfoyesos para después proceder a la plantación de flora propia de la zona.

Miró, que ha resaltado el trabajo “concienzudo” de Fertiberia para este plan, ha recordado que el mismo surge tras la sentencia de la Audiencia Nacional que ordena el cese de los vertidos y la obligación de recuperar la zona. Así las cosas, la Audiencia Nacional encomendó al Ministerio del Medio Ambiente que se pronunciara al respecto, el cual determinó que el proyecto era idóneo y lo sacó éste y el estudio de impacto ambiental a información pública. En este punto, se presentaron 1.345 alegaciones, la cuales “se contestaron el pasado mes de marzo”.

De hecho, se han añadido una serie de las alegaciones presentadas al proyecto como la relativa al sellado de los canales mareales propios de una zona de marisma, la colocación de escolleras y de un sismógrafo.

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