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¿Huelva, ante una próxima catástrofe ecológica?

Tras el último informe oficial que certifica que Huelva es la ciudad más contaminada del Reino de España, con problemas ambientales que afectan a la atmósfera, a las aguas, al suelo y a los seres vivos, con agentes contaminantes como son los radiactivos, químicos, biológicos, produciendo problemas actuales como los que seguro producirán a corto, a medio plazo y con una contaminación de residuos radiactivos que perdurará miles de años.

La relevancia dada por la mayoría de los medios de comunicación ha sido escasa, aquellos que ofrecían el dato de contaminación lo han hecho de pasada. Es mucho más importante seguir agitando el “¡a por ellos! y piropos al tándem Aznar-Casado. Pero lo peor aún es comprobar cómo los medios andaluces, controlados por el poder, ofrecen argumentos minimizando la situación y la Junta de Andalucía dice oficialmente que no está demostrada la relación entre el incremento de la mortandad y la contaminación. La población de Huelva vive junto a la balsa de fosfoyesos con una extensión mayor que la propia ciudad, con índices de tumores cancerígenos que triplican la media del reino.

Se habla y se escribe sobre la pasividad de los Onubenses con respecto a esta situación, nada nos puede hacer responsables de la muerte y del sufrimiento que no podemos evitar, pero la responsabilidad nos llega por acción y por omisión. Pensar que una catástrofe ambiental pueda ocurrir (a buen seguro ocurrirá) no nos exime de responsabilidad sobre la misma si nuestra decisión es no hacer nada, ésto nos hace contraer una responsabilidad con las futuras generaciones.

La implantación del polo químico fue impuesta en los años 60 por con el objetivo de sacar del subdesarrollo a esta ciudad y llevarse los beneficios de los productos industrializados que comercializaba desde su palacio, a cambio de dejar una cantidad inmensa de contaminación, degradación, de consumo de grandes cantidades de recursos naturales y de una mano de obra barata.

Esa fue la génesis del problema que ha ido aumentando día a día hasta hoy, con una dinámica de que el único valor que se concede a la naturaleza es el de su valor económico, para satisfacer las necesidades de unos pocos humanos, reconociéndose a sí mismos con el derecho absoluto sobre la naturaleza, con la confianza de que habrá, o no, una solución tecno-científica para los problemas medioambientales que producen. La globalización y su ideología benefactora, conlleva un empobrecimiento de formas de lo humano y su relación con su entorno, la precariedad con la que viven tienen que ser sustituidas por formas de pensar y hacer con el modelo neoliberal globalizado.

Sobre que la sociedad Onubense es pasiva… Desde el primer trabajador hasta el último de una fábrica del polo, saben que aquello que contribuyen a producir trae consigo efectos contaminantes. El trabajador agrario sabe que el fruto que recoge y levanta la cabeza ve las chimeneas humeantes, saben que tanto el suelo y el agua está contaminada. Los trabajadores de los hoteles saben, que una publicidad de los problemas con la ciudad posiblemente más contaminada de Europa, traería problemas con la ocupación hotelera. Los habitantes de Huelva no son pasivos, ¡o es que no sufren los problemas alérgicos, desarrollo cognitivo, asma, bronquitis, gastrointestinales recurrentes, incluso los más extraños tumores de su hijos y personas de su entorno! Estamos atenazados por el miedo a perder lo poco que tienen, siempre con el yugo del empresario, con el arma de la amenaza a llevarse la empresa a otro sitio y ellos morirían de hambre.

Sobre que los políticos de Huelva son pasivos… No lo son, siempre viven en campaña electoral, haciendo un ejercicio contable sobre qué políticas aplicar. Saben que si no actúan ante el próximo desastre ecológico estarán de su parte las empresas y por desgracia los trabajadores. Por tanto, entre situarse al lado de la AIQB, sector agrario, sector hotelero, etc, o situarse ante científicos, médicos y organizaciones en defensa del medio ambiente, etc., lo tienen claro, siempre se alinean con los que mayor beneficio económico (“en votos”) le aportarían. Su visión política es la de mantenerse en el puesto a toda costa, por encima de los problemas futuros que conlleve el desastre ecológico, si hay suerte no les pillaran. Además como están blindados ante cualquier actuación en el ejercicio del cargo por muy dramático que fuese pues nada…¡Qué fácil es gobernar sin responsabilidad! Sólo se rasgan las vestiduras cuando ocurre el desastre y se gastan el triple del dinero público en reestablecer a la naturaleza lo que ya le arrebataron cuando la estaban matando.

Estamos en manos de una mayoría de políticos (locales, regionales, nacionales y mundiales) abogados, que lo mismo defienden al inocente como al culpable, la diferencia solo está en quien paga (venga… en votos…) más. Se denominan actores políticos, ¡cuánta verdad! El mejor actor es quien mejor sabe mentir ante la cámara.

Se debe hacer esfuerzos cuanto antes para intentar distintas acciones para los diferentes fines, como por ejemplo: prevenir riesgos, remediar efectos ya producidos y distribuir los beneficios con equidad. Ésto solo lo lograran biólogos, ecólogos, médicos, filósofos, sociólogos, antropólogos, empresarios, trabajadores, cada uno honestamente estará interesado a su modo en todo lo que concierne a las cuestiones ambientales.

“Obra de tal modo que los efectos de tu acción sean compatibles con la permanencia de una vida humana auténtica en la Tierra” (HansJonas)

María de Gracia González Fernández

Coordinadora de movimientos sociales. Podemos.

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