Firmas

La Prohibida

Aquella tarde de 2005, ya mediada la primavera, en que me cité con Chencho Ros en su despacho de dirección de V2, el nuevo sello creado por el magnate Richard Brandson tras abandonar su aventura con Virgin -donde se hizo de oro al editar las ‘Tubulars Bells’ de Mike Oldfield- llegué con idea de pedirle que editara el primer álbum de La Prohibida, recién terminado pero sin un editor a la vista dispuesto a apostar por aquel ‘flash’ tan electrónico, y también ‘A la vanguardia del peligro’ de Roberta Marrero, que había financiado yo tras una apuesta que ganó ella. Y no porque en ambos hubiese canciones que habíamos escrito Nacho Canut y yo, sino por mi fe ciega en el talento de ellas dos…

Pero nada más plantearle mi propuesta, las que en principio me parecieron malas noticias -Chencho tenía tanto producto ya programado que no podía comprometerse a editarlos en breve plazo, incluso si le entusiasmasen- terminaron siendo las mejores al proponerme que creara un pequeño sello, gestionado por mí y distribuido por V2, en el que podría editar todos los discos que me viniesen en gana. Y así, sin pensarlo, nació Susurrando y me convertí en editor de discos -ya lo era de canciones y de obra gráfica- y antes de que llegase el verano ya estaban en las tiendas los álbumes de debut de estas estrellas suburbanas, junto a un recopilatorio para inducir al sueño que me revoloteaba entre las sienes desde tiempo atrás: ‘La siesta nacional’.

Pasaron los años, yo disfruté mucho editando todos los discos que me cautivaron y más -Sarassas Music con Fabio McNamara al frente, Jet 7, La Nueva Carne, Electronik Boy, Putirecords, Pedro Marín, Lemon Fly…- y si un lustro después tiré la toalla fue porque aquella locura cada vez me robaba más tiempo y me daba menos satisfacciones, al margen de las artísticas. Pero desde entonces y hasta ahora La Prohibida, que es una artista con mucho fundamento, ha seguido produciendo y editando sus discos aquí y en América luchando a brazo partido por encontrar su lugar en un mundo cada día más vulgar y atomizado…

Pese a su talento y tesón, La Prohibida ha tenido que surgir un conflicto de intereses políticos para que las tertulias e informativos de las cadenas generalistas pongan sus focos sobre arte y su pelucón bañado de azules por su anunciada presencia en una de las carrozas de la cabalgata de Reyes de un barrio de Madrid -el genuino Vallekas del Rayo, como podía haber sido en Chiclana, cuna de Amapola López– porque algunos políticos han montado esa casposa charlotada que estamos sufriendo en los últimos días. Y, visto lo visto, habrá que concluir que aún no estamos tan curados de espantos como parece, o acaso no tenemos los políticos que merecemos. O puede que ambas cosas a la par, y así nos va con esto y con el baloncesto…

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