Huelva

La zona 2 de la balsa de fosfoyesos “podría romperse” y verter millones de toneladas a las marismas

El experto europeo en fosfoyesos y doctor en Geológía, José Manuel Cantó, quien dirigió la Agencia de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía ha alertado de que la zona 2 de la balsa de fosfoyesos “se va a romper” porque “ha superado su capacidad y puede ser que colapse” lo que provocará “el vertido de millones de toneladas radiactivas a la ría de Huelva”, debido a la “inestabilidad del sustrato”. Según el experto, las analíticas subrayan que los sólidos en suelo y suspensión contienen ácidos arsenicales y mercurio.

Así se pronunció este miércoles durante la presentación, organizada por ‘Concejal 29’ en Huelva, de un proyecto que el grupo sevillano Captura CO2 –formada por investigadores de la UHU, la Universidad de Sevilla y la de Cádiz- lleva años patentando y mejorando y que propone la recuperación y descontaminación de las balsas, mediante la instalación de una fábrica de inertización de fosfoyesos en la llamada balsa 1, por el que mediante unos sistemas que ellos mismos han patentado, tratarían químicamente los fosfoyesos convirtiéndolos en un producto comercializables como el C02 o sulfatos sódico y que cuenta ya con inversores, según han anunciado.

Durante este coloquio, Cantó señalo que la balsa 2 tiene una altura de 35 metros, algo que supera con mucho la legalidad, ya que la concesión que tenía Fertiberia de Costas era de un máximo de dos metros de vertido, con un tope de hasta 3,5 metros con tierra.

El geólogo señaló también que era la única balsa de fosfoyesos del mundo construida sobre marismas y sin aislamiento y se mostró contrario al proyecto de recuperación de la zona de Fertiberia y favorable al proyecto que presenta la empresa sevillana. “Ahora solo queda que las administraciones le den el visto bueno, ya que además, generaría riqueza y empleo en Huelva y estarían dispuestos a repartir beneficios con el Puerto de Huelva”.

Cantó indicó el peligro, sobre todo de la zona 2 de las balsas, y de la tres, que también cuenta con una altura de 7 u 8 metros “mínimo de altura”.

Respecto a cuándo podría romperse señaló que “es algo que no se puede saber a ciencia cierta, puede ser mañana o dentro de cinco años, pero romperse se va a romper”. Respecto a mover los fosfoyesos se mostró en contra puesto que “es más peligroso”, por eso aboga por tratar de reconvertirlo y por aislar bien las balsas.

Además, Cantó, que pertenece a Greenpeace, señaló que la organización acepta el proyecto que propone la empresa sevillana ya que “eliminaría el problema de la inestabilidad geotécnica que hay allí” y señala que si no se hace es “por juegos de intereses económicos y políticos y tiene un nombre, Villar Mir”.

Así, señala que las balsas soportan 90 toneladas por metro cuadrado y que “el fondo del rio Tinto se ha elevado 70 centímetros en tres meses, lo que hace aumentar la inestabilidad del suelo”.

Además, señalo que es importante hacer barreras permeables, estructuras que eviten las filtraciones de la acción mareal “como ya ha señalado el Comité de Expertos de los fosfoyesos”.

Finalmente, Cantó señaló que cada zona de las balsas tiene “sus problemas específicos” y apuntó que “estamos cerca de muchas plantas de ácido sulfúrico que vierten arsénico a la atmósfera y eso luego lo respiramos los onubenses”.

(Imágenes: El geólogo José Cantó y restos de fosofoyesos de las balsas)

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