Firmas

Linchamiento a periodistas

Durante la retransmisión televisada de los actos conmemorativos del 2 de mayo, la veterana periodista María Rey, con más de 30 años de televisión a sus espaldas, cometió un error. Un lapsus linguæ. Aseguró que las fiestas eran un homenaje a las víctimas de los caídos en aquel levantamiento contra las tropas de Franco. Confundió Franco con Francia o Napoleón. Nada grave. Cuando le advirtieron del desliz, rectificó. Parecía que todo iba a quedarse en una simple anécdota de un programa en directo de cuatro horas. Pero no. Esto es España. Hay veces que pienso que el nombre de España procede del latín vulgar, país lleno de hiel.

Las reacciones en las redes sociales no se hicieron esperar. Un ejército de odiadores profesionales, capitaneados por un ilustre académico —quizá con afán de notoriedad—, y diferentes periodistas repletos de ira, han atacado con una agresividad desmedida a María Rey. Le achacan ser una ignorante y una sectaria. Por supuesto, también se le acusa de estar casada con su marido y de tener este trabajo gracias a la influencia de él. Afortunadamente, la señora Rey tuvo el valor que no han tenido otros, y ha asumido su error y ha contestado a aquellos que le han achacado su falta de preparación que fue un error del directo. Sin más.

No estoy aquí para defender a nadie. Y menos a una profesional con una carrera dilatada. Puede gustar o no, pero no me presento como abogado de nadie. Quiero centrarme en el hecho en sí. Da igual. No importa quién cometa el error. Lo preocupante es que vivimos en un país en permanente estado de excitación. Con una piel muy fina. Predispuestos a la ofensa. No se perdona nada. Preparados como un felino para saltar a la yugular del otro. ¿Es usted consciente de que cada día evitamos hablar de determinados temas para no ofender al otro? ¿En qué nos estamos convirtiendo? Somos un país de idiotas. Empeñados en autodestruirnos. Maldito país cainita. Ojalá 2019 sea el año de la reconciliación entre las dos Españas, o las tres, o las que sean. Pero esto es insufrible. Por favor, dejemos de hacer el imbécil y preocupémonos por las cosas realmente importantes. Vivimos en un gran país. Construyamos uno excelente. Entre todos. Dejando a un lado las disputas pueriles.

Piensen.
Sean buenos.

No puedo elegir otra canción regalo para hoy. The fly. En esta ocasión, la versión en directo durante el Zoo TV Tour. La canción está repleta de aforismos. El vídeo, repleto de mensajes subliminales es sencillamente apoteósico. Siempre recomiendo escucharla a un volumen elevado. Por cierto, no se pierdan las gafas de Bono. Solo algunos elegidos pueden tener unas iguales. Con todos ustedes: ¡U2!

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