Firmas

Península ibérica

Meses atrás, al hilo de una información sobre la creación del Partido Ibérico, formación que propone la unión de España y Portugal, dediqué uno de estos postigos a apoyar esa iniciativa porque, desde que siendo parvulito en la escuela de la calle General Perón, de Gibraleón, mi maestro don Juan Leñero señalaba las distintas zonas coloreadas en el mapa que representaba la Península Ibérica, me extrañaba que esa franja izquierda que parece el perfil de una vieja dama fuera un país distinto del nuestro, con otra lengua, y con escudos en lugar de pesetas en los bolsillos.

Ya de adulto, a la par que empecé a descubrir los encantos lusitanos y me enamoré de Portugal como nunca de nada ni de nadie, supe de esos intentos de unidad entre ambos países que se soñaron a lo largo del XIX, cuando tuvieron mayor predicamento ideales nacionalistas de carácter integrador como en otros lugares de Europa el Risorgimento italiano o la unificación germana. ​Y aunque posteriormente el iberismo ya no tuvo una continuidad histórica relevante, una serie de estudios de la Universidad de Salamanca han mostrado desde 2009 que un porcentaje muy significativo de habitantes de España y Portugal no serían contrarios a una unión política entre ambos paises…

Pero todo esto, que cualquiera podría interpretar hasta hoy como un delirio romántico de este postiguero enamorado, bien podría parecer que está más cerca de hacerse realidad esa unión tras leer en una entrevista lo que piensa al respecto el presidente del Círculo de Empresarios, Javier Vega de Seoane:

“Sería fantástico unir España y Portugal en un nuevo Estado. Iberia es una unidad de mercado y los españoles y los portugueses nos complementamos. Si hubiera un movimiento de unión de España y Portugal, me apunto. Ya hay proyectos unificados como el mercado ibérico eléctrico que genera más eficacia y mejores precios”.

No sólo sería un sonoro y sabio contrapunto a las tensiones del conflicto catalán que estamos padeciendo en los últimos meses, sino que el hecho de que coincidan en el tiempo aquella romántica ensoñación mía y el deseo manifiesto del gran capital, pensando en los beneficios de esa hipotética unión de destinos político y económico, hoy me invita a confirmar que los extremos se tocan, por una vez, y que para compensar esa falta de diálogo que parece haber entre el centro peninsular y su esquina oriental, llegado el dia propondré ‘Falem agora’ de Fábia Rebordão -en la foto- como nuevo himno ibérico, porque invita al diálogo, es festivo …y tiene letra!

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