Andalucía/España

¿Repetición de las elecciones andaluzas?: la bisoñez de los negociadores

Marín y Moreno en el arranque de la legislatura / Foto: Parlamento de Andalucía

La semana que se inicia mañana lunes será decisiva para el ‘cambio’ político en Andalucía. El martes seguirán los contactos entre el PP con Cs y Vox y el jueves Juanma Moreno podría ser propuesto como presidente de la Junta.

Y todo ello después de que el proceso iniciado por el centro derecha tras el respaldo electoral obtenido en las urnas el pasado dos de diciembre haya sufrido en los últimos días cierto bloqueo, real, y provocado en gran medida por la intransigencia de los de Santiago Abascal.

Tanto es así que en las filas populares ha cundido cierta preocupación ante el cruce de críticas y la creciente tensión entre Vox y Cs.

La intermediación del PP

Por ello, el PP ha encomendado a ‘Teo’ (Teodoro García Egea, secretario general) que intermedie con Vox para, entre otras cosas, asegurarse del secretario general de Vox, Javier Ortega, que sus 12 escaños en la Cámara autonómica apoyarán a Moreno en una primera votación.

De igual modo, García Egea reiterará a Vox que no se puede legislar a golpe de tuit, después de la intensa polémica que el partido verde ha provocado tras vincular la reforma de la ley de violencia de género al apoyo a Moreno. Y además, amenazar -también vía Twitter- con una repetición de las elecciones andaluzas.

La amenaza de provocar una posible repetición electoral es poco creíble y se enmarca dentro del tacticismo propio en estos procesos, ya que Vox es consciente del grave coste que, especialmente para su formación, tendría disolver los resultados de los pasados comicios.

Así las cosas, ¿Qué hará finalmente el partido de Abascal, apoyará la investidura de Moreno en primera instancia o forzará una segunda votación? Si se decantase por esta segunda opción, Vox apoyaría el cambio solo con los votos necesarios para sumar mayoría absoluta y, de este modo, pondría de manifiesto sus diferencias con populares y naranjas y, al mismo tiempo, nadie podría acusarle de mantener al PSOE al frente de la Junta.

Más preocupación infunde en el PP un inesperado giro de Ciudadanos que permita a la postre que el PSOE siga al frente del Gobierno andaluz pese a que ello suponga acabar con la ilusión del cambio y contradecir el discurso que los naranjas han venido manteniendo hasta ahora.

La bisoñez de los negociadores

En cualquier caso, tanto PP como Cs y Vox están poniendo de manifiesto estos días su bisoñez. Tal vez eso explique el mucho ruido que el proceso del cambio está provocando. Vox, tal vez por su desconocimiento legislativo, porque ha irrumpido de un día para otro en la escena política, sabe que no son factibles propuestas como el pretendido cierre de Canal Sur y tal vez no ha medido las consecuencias electorales de ir en contra de la ley de violencia de género. Los de Pablo Casado podrían estar pecando de demasiada ingenuidad al dar por hecho un pacto que, más allá de la sintonía con Cs, aún le falta por negociar. A todo ello sumemos la obsesiva estrategia de los naranjas por no hacerse la foto del acuerdo con Vox al creer que el acercamiento a la ‘extrema derecha’ le restará votos en próximas convocatorias electorales.

Mientras tanto, los de Susana Díaz siguen muy de cerca, los acontecimientos. Eso sí, incrementando la presión mediática sobre la formación de Albert Rivera con consejeros de la Junta y cargos orgánicos del PSOE que son sacados de sus vacaciones navideñas para alertar de la llegada del ‘maligno’ (léase Vox) y advertir a Cs de las consecuencias que tendría mancharse las manos si finalmente deciden que haya cambio.

Eso sí, consejeros y delegados apenas pueden disimular en sus caras su preocupación ante un posible traspaso de poder en la Junta. Aún así, la consigna es de que todo siga igual en este periodo en que el actual Gobierno andaluz está “en funciones”.

Por cierto, se ha abierto cierto debate en el PSOE sobre la conveniencia de seguir dándole tanta visibilidad a Vox ya que ello podría suponer un mayor respaldo electoral para dicha formación, que una reciente encuesta le otorgaba hasta 45 escaños en el Congreso de los Diputados.

“Se le está dando tanta caña que al final eso se volverá en contra de los que tanto le criticamos”, reconoce el periodista de un medio autonómico.

¿Habrá presidente del cambio la tercera semana de enero? Es la pregunta que muchos se hacen y, aunque todo parece indicar que la respuesta será sí, no falta quien teme que al final haya un no.

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