Almonte

Sevilla se queda sin playa: Desmontan la teoría de que parte de Matalascañas le pertenezca

Hace unos días, un jubilado sevillano, Gabino Carranza Márquez, y el abogado José María Font Ortiz, indicaron haber descubierto que “Sevilla tiene playa en propiedad a pesar de no contar con costa en su término municipal”.

En la información se indicaba que hace hace tres años presentaron una denuncia ante el Ayuntamiento de Sevilla para que, en virtud del Reglamento de Bienes de las Entidades Locales, se procediera a la investigación sobre la titularidad de unos terrenos ubicados en los alrededores de “Torre de la Higuera”, en Matalascañas, de unas 150 hectáreas.

Según esta información, los reclamantes expusieron en su día, que dichos terrenos no fueron incluidos en el proceso de desamortización del pasado siglo XIX, quedando como zona residual de lo que se denominó “Cazadero Real” y más tarde “Coto de Doñana”.

Pues bien, dos investigadores almonteños, Javier Coronel y Domingo Muñoz Bort, que además es director del Centro de Documentación Histórica del Ayuntamiento de Almonte, han desmontado la extraña teoría de estos sevillanos.

Así, según han indicado a HuelvaHoy, no han hallado ese privilegio datado en 1255, por el cual Alfonso X concede esos terrenos a la ciudad de Sevilla, pues todos los privilegios de ese monarca y posteriores reyes otorgados a la ciudad hispalense fueron publicados hace décadas por especialistas de la Universidad de Sevilla.

Además, los historiadores señalan que, en segundo lugar, en aquel año de 1255 los terrenos citados y todo el actual término de Almonte pertenecían al Reino Taifa de Niebla regentado por Aben Mahfot, vasallo musulmán del rey Alfonso X; “por lo que el rey castellano no podía otorgar o donar tierras que no le pertenecían”. Niebla y su extenso territorio no fue conquistada por los cristianos hasta el año 1262.

Así, los investigadores prosiguen indicando que de aquel antiguo reino musulmán surgirían las villas de Ayamonte, Gibraleón, Huelva, Palos, Moguer, etc. por donaciones reales a particulares. En el año 1335 el lugar de Almonte se donó por la Corona al Alguacil Mayor de Sevilla, Alvar Pérez de Guzmán, para su repoblación. Hubo litigios de Almonte con los pueblos vecinos de Moguer, Niebla e Hinojos por los límites territoriales, litigios que se zanjan por Sentencia Real de 1435, quedando el término de Almonte con la extensión y límites actuales. El Cazadero Real que citan estos sevillanos, si existió como tal, se correspondería con los terrenos del antiguo Palacio del Lomo del Grullo, al sur de Hinojos, lindando con el arroyo de Santa María, en la Aldea del Rocío.

Los sevillanos aludían para probar la propiedad de Sevilla sobre los terrenos citados, que aquellos terrenos no fueron desamortizados; “otro craso error por no haberse molestado en consultar los Boletines de los Bienes Desamortizados del Ministerio de Hacienda del siglo XIX”, señalan los historiadores almonteños, que han apuntado que los terrenos pretendidos, conocidos por Las Naves y Poleosas, salieron a subasta pública para su desamortización a favor del Reino de España en los años 1877 y 1878 y fueron adjudicados a favor del vecino de Huelva J. P. Martínez. Este a su vez vende estos terrenos en 1883 a la compañía Ybarra e Hijos; y ésta empresa los vende en el año 1902 a Guillermo Garvey y Capdepón, y así sucesivamente va cambio de dueños, hasta que el 1940 son adquiridos por el Patrimonio Forestal del Estado. Hoy forman parte del Espacio Natural de Doñana.

Así, con datos históricos ambos han desmontado la historia de que a Sevilla le pertenecen esas 150 hectáreas de playa de Matalascañas. Una historia que ya no tiene mucho más recorrido.

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