Inteligencia Emocional

¿Te reconoces en alguna de estas distorsiones cognitivas?

Uno de los muchos beneficios que nos puede proporcionar el desarrollo de la Inteligencia Emocional es no caer en las denominadas distorsiones cognitivas, una suerte de racionalizaciones erróneas que nos llevan a interpretar el mundo, la realidad, de manera incorrecta. Sobre esta materia se ha profundizado en el Máster multidisciplinar en Inteligencia Emocional, Psicología positiva, Neurociencia, Salud, Coaching y estudio científico de la felicidad que imparte el Instituto Psicobiológico, y nos vuelve a llevar al tradicional debate sobre lo que llamamos Verdad.

Estos errores de interpretación en base a esquemas mentales incorrectos –por pensamientos automáticos– no hacen sino generar efectos negativos en el individuo, en su relación consigo mismo y con los demás. Las distorsiones cognitivas son errores en el proceso de la información, racionalizaciones erróneas de una realidad objetiva, e impiden que nos demos cuenta de que nuestro razonamiento es equivocado.

Tal como se expuso en la formación del Máster en Inteligencia Emocional del Instituto Psicobiológico, estas distorsiones cognitivas tienen su origen en una serie de esquemas cognitivos que hacen de filtro de la realidad, y estos esquemas, muy interiorizados en cada persona, están configurados por la memoria biográfica, las conductas y experiencias pasadas. El estar inmerso en una distorsión cognitiva implica que la persona cree que su proceso de racionalización es correcto, y hace que no nos demos cuenta de los pensamientos automáticos que nos llevan a tomar decisiones inadecuadas o a mantener conflictos inútiles.

«Son racionalizaciones erróneas, maneras que tiene nuestra mente para convencernos de algo que no es cierto»

Las distorsiones cognitivas y pensamientos automáticos son factores determinantes para el “desencadenamiento y mantenimiento de emociones negativas como la ansiedad, depresión y la ira” (Beck, Emery y Greenberg), y suelen ser características en desórdenes como la fobia social, ansiedad generalizada, hipocondriasis, desórdenes alimenticios, abuso de sustancias, estrés postraumático, trastornos bipolares y desórdenes de la personalidad, entre otros (Calvete y Connor Smith).

De algún modo, los pensamientos distorsionados son maneras que tiene nuestra mente para convencernos de algo que no es cierto, y normalmente llevan aparejadas o fomentan emociones negativas e incluso comportamientos muy concretos respecto a uno mismo y a los demás.

A continuación vamos a analizar algunas de las distorsiones cognitivas más comunes, y es muy probable que nos sintamos identificados o reconozcamos una o más de ellas:

 

Catastrofismo: tal como su nombre indica, esta distorsión nos hace anticipar o imaginar acontecimientos de modo catastrófico. Nos situamos en la peor de las situaciones posibles (por ejemplo, observar un lunar y pensar directamente en un cáncer, o concluir que alguien ha tenido un accidente de tráfico sólo porque todavía no ha llegado).

-El filtraje mental o abstracción selectiva: se trata de fijarse exclusivamente en lo negativo, desdeñando lo positivo. Es una distorsión muy común en los casos de depresión y ansiedad (expresiones como “es terrible”, “horroroso” o “no puedo aguantarlo” encajarían en esta distorsión cognitiva). Muy relacionada con otra distorsión como es la descalificación de lo positivo, que se basa en transformar experiencias positivas en negativas.

Sobregeneralización: cuando utilizamos expresiones que empiezan por ‘nunca’, ‘siempre’, ‘todos’, ‘nadie’, etc., es posible que estemos incurriendo en una generalización excesiva. El pensamiento erróneo es que cosas que ocurren una vez, ocurrirán siempre igual. En su forma extrema, tendríamos el etiquetado global, con lo que se reduce a un solo elemento lo que se describe, como por ejemplo decir “Soy un fracasado”.

Pensamiento polarizado: el todo o el nada. Percibiremos los acontecimientos de forma extremista, sin grises entre el blanco y el negro. Esta distorsión también se encuentra en la base del perfeccionismo, o esa creencia inflexible de cómo deberían ser las cosas, uno y los demás.

Personalización: también conocida como falsa atribución, en esta distorsión se ve uno a sí mismo (sin constatación alguna) como la causa de un hecho (normalmente) negativo o positivo. Aplicada en uno mismo, puede producir culpa o ansiedad.

Falacia de control: Uno presupone que tiene un control y una excesiva responsabilidad sobre lo que ocurre a su alrededor. Aunque también puede darse la situación contraria, es decir, que el sujeto piense que no tiene control sobre lo que pasa en su vida y se siente incompetente para manejar sus problemas personales.

-Los ‘deberías’: distorsión también relacionada con el perfeccionismo, y con la que se mantienen nromas rígidas de cómo tendrían que ser las cosas. Es el origen de muchísimos conflictos en las relaciones de pareja.

Falacia de razón: se considera que lo que uno dice es siempre correcto o la verdad, ignorando o restando valor a los argumentos ajenos.

Falacia de recompensa: esta distorsión hace que no busquemos –o no hagamos el esfuerzo de buscar– solución a los problemas, suponiendo que se resolverán por sí solos como por arte de magia.

Lectura del pensamiento: se trata de creer que se sabe cuáles son las intenciones, pensamientos o sentimientos de la otra persona.

 


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