Las concejalas del PP de Almonte denuncian haber sufrido "chantaje, amenazas y maltrato"
El PP de Almonte ha anunciado que, a partir de ahora, "seguirá cumpliendo con su deber y con la encomienda de sus electores, de forma independiente y totalmente autónoma, como ha venido haciendo hasta ahora, en conciencia y en línea con su hoja de ruta y sus premisas ideológicas, trabajando por el presente y el futuro de Almonte aunque ahora, desde la oposición".
"La decisión de la alcaldesa de Almonte, Rocío del Mar Castellano, se produce como consecuencia de la exigencia de los populares de que el concejal del PSOE imputado por el caso Asperillo cumpla con el código ético no sólo de su partido sino de las tres organizaciones que formaban la coalición. Esto es, el concejal debía dimitir o ser retiradas sus competencias por estar inmerso en un proceso judicial por dos presuntos delitos de suma gravedad: atentado contra el medio ambiente y prevaricación", señalan los populares en un comunicado.
Las concejalas del PP "han transmitido en todo momento y en cuantas reuniones se han producido en el seno del equipo de Gobierno, la necesidad de que José Miguel Espina Bejarano abandonara su cargo mientras se esclarece su situación procesal, para evitar enturbiar así el buen funcionamiento y que no se empañe el nombre de la institución de todos los almonteños".
"Lo mismo -recuerda- pidió la formación de la alcaldesa, Rocío del Mar Castellano, que más tarde, tras una reunión con el PSOE en su despacho de alcaldía, a la que no se permitió la entrada del PP, cambió completamente de opinión por motivos que los populares desconocen y, desde luego, no podrían compartir ni comprenden".
Así las cosas, "las concejalas comunicaron al resto del equipo de Gobierno que, mientras no se tomaran las medidas recogidas en el código ético de las tres formaciones respecto a José Miguel Espina Bejarano, no volverían a asistir a sesión plenaria alguna. Por ello, y tal y como habían avisado con antelación, las concejalas no asistieron el último Pleno Ordinario".
"A todo esto hay que añadir -precisa- que el líder de la oposición, Francisco Bella Galán, afirmó públicamente, en la última asamblea de su formación, Ilusiona, que José Miguel Espina Bejarano (PSOE) y otros miembros del partido socialista habían establecido contacto con él con el fin de derrocar a la alcaldesa y terminar con el actual pacto de Gobierno a favor de una hipotética unión PSOE-Ilusiona, algo que el PSOE en ningún momento ha desmentido".
El pasado viernes, "las concejalas populares fueron convocadas a una reunión de urgencia en la que la alcaldesa, Rocío del Mar Castellano, les dio a elegir entre salir voluntariamente del equipo de Gobierno y conservar así la secretaría de grupo con la que cuentan todos los partidos del consistorio o ser expulsadas y despojadas de sus competencias y perder también esta secretaría. Ante esta tesitura, que las concejalas y el PP consideran un chantaje claro, las concejalas no dudaron en señalar a la alcaldesa que, si ese era su deseo, las expulsara ella misma, ya que ninguna de las ediles entiende que tengan que salir por su propia voluntad sin haber cometido falta alguna y desde luego, no sienten apego alguno por el sillón municipal, algo que es obvio que no pueden asegurar ni PSOE ni Mesa de Convergencia a juzgar por su comportamiento".
De este modo, en el día de hoy lunes, la alcaldesa ha firmado el Decreto de Alcaldía por el que se revocan “expresamente los nombramientos y delegaciones efectuados en las resoluciones de alcaldía respecto a doña Rocío Martínez Núñez, doña Icíar Azabal Delgado y doña Inmaculada Pérez Cáceres”.
"La alcaldesa de Almonte -destaca el PP- ha decidido expulsar a las concejalas cumplidoras, honradas, honestas, leales y sin tacha, eso sí, del PP, para conservar al concejal socialista procesado, sobre el que pesa una petición de condena de cuatro años de cárcel y 15 de inhabilitación, atendiendo solo a criterios partidistas y sin pensar en el bienestar de los ciudadanos de Almonte".
Para el PP almonteño "este comportamiento es inaudito y totalmente injusto, muestra de una soberbia insoportable e intolerable para la máxima responsable de un municipio del peso de Almonte. El chantaje, las amenazas y el maltrato que han soportado las concejalas populares en los últimos días no se pueden consentir, como tampoco debe ser ignorado que estas concejalas han sido 'castigadas' por exigir un comportamiento limpio y ejemplar dentro del equipo de Gobierno, como no puede ser de otra manera".
A partir de ahora, el PP de Almonte anuncia que "seguirá cumpliendo con su deber y con la encomienda de sus electores, de forma independiente y totalmente autónoma, como ha venido haciendo hasta ahora, en conciencia y en línea con su hoja de ruta y sus premisas ideológicas, trabajando por el presente y el futuro de Almonte aunque ahora, desde la oposición".
Ayuntamiento
Por su lado, desde el Ayuntamiento se ha emitido al respecto el siguiente comunicado:
"Se comunica que la alcaldesa-presidenta del Ayuntamiento de Almonte, Rocío del Mar Castellano, tras la reunión del Equipo de Gobierno celebrada esta mañana –a la que también fue convocado el grupo del Partido Popular, sin que asistiera a la misma- ha dado instrucciones, en el ejercicio de las facultades que tiene atribuidas legalmente, para que se proceda a retirar temporalmente sus competencias a las tres concejalas del citado grupo municipal del Partido Popular –para evitar el bloqueo en la gestión de las áreas más importantes- ante su reiterada negativa a asistir a las reuniones de trabajo y a los órganos de gobierno (comisiones), así como a la última sesión plenaria, funciones que forman parte de las obligaciones y las responsabilidades públicas contraídas por todos los concejales del gobierno municipal, y que deberían prevalecer sobre cualquier discrepancia política puntual que puede ser resuelta, como se ha hecho en los dos últimos años, con el diálogo y la negociación entre las partes, no debiendo utilizarse, además, dicho desempeño de las funciones públicas, por el bien de la estabilidad del gobierno, como forma de presión para hacer valer las posiciones políticas propias".