El sector agrario español ha mostrado su rechazo frontal al nuevo borrador de los presupuestos europeos y ha exigido a los eurodiputados de todos los partidos que voten en contra del texto. El malestar se extiende por toda la cadena agrícola, que denuncia el impacto que tendría el recorte previsto en las ayudas de la Política Agraria Común (PAC).
La Junta de Andalucía, por su parte, ha respondido al posible recorte con el anuncio de una nueva subvención de 175 millones de euros destinada a la modernización del sector. La medida fue adelantada por el presidente andaluz, Juanma Moreno, durante un acto celebrado el lunes, 21 de julio, en Jaén, donde detalló que los fondos irán destinados a la renovación de maquinaria en explotaciones agrícolas.
El nuevo borrador europeo no convence ni a los agricultores ni a la Junta. Andalucía, una de las regiones más dependientes de los fondos agrícolas, recibió el año pasado más de 1.500 millones de euros de la PAC. Con el nuevo marco financiero, esa cifra se reduciría un 22 % entre 2028 y 2034 debido a la propuesta de destinar parte de los fondos agrarios a reforzar la política común de Defensa.
El PSOE andaluz también ha criticado el borrador y cuestiona lo que considera un “giro a la derecha” en la estrategia presupuestaria de la UE. Según sus cálculos, España podría perder hasta 10.000 millones de euros en ayudas al campo en los próximos seis años si se aprueba la propuesta actual.
Desde el sector agrario se insiste en que el campo está obligado a adaptarse a nuevas normativas ambientales y tecnológicas, pero sin respaldo económico por parte de las instituciones europeas, esa transformación es inviable. Las protestas se intensifican en un contexto marcado por la sequía, el alza de costes y la creciente incertidumbre sobre el futuro de las ayudas.