Ataque yihadista: el presunto asesino del sacristán, a un psiquiátrico de Huelva

El presunto autor del ataque yihadista de Algeciras, que le costó la vida al sacristán de una iglesia, será trasladado a un centro psiquiátrico de Huelva. Así lo ha acordado el juez de la Audiencia Nacional, Joaquín Gadea, siguiendo el criterio de los médicos del citado tribunal.

Y es que, los facultativos ya recomendaron el pasado mes de marzo que Yassine Kanjaa fuese internado en un centro de estas características, después de que el acusado reiterase ante los psiquiatras que veía "diablos".

La unidad psiquiátrica a la que será llevado, de la que no ha trascendido su ubicación concreta, depende de Instituciones Penitenciarias.

El examen forense fue acordado a efectos de determinar si el sujeto era imputable o no.

Los hechos se produjeron hacia las 18,30 horas del pasado 25 de enero, cuando el acusado irrumpió en el interior de la iglesia de San Isidro de Algeciras e inició una acalorada discusión con los allí presentes, a los que espetó que la única religión que habría que seguir es la "islámica".

Kanjaa abandonó el lugar "profiriendo mensajes en árabe cuyo contenido se desconocen", pero regresó de nuevo a las 19,40 horas.

Según se recoge en el auto, "desde el interior de la iglesia los allí presentes escuchan como alguien ubicado en el exterior de la iglesia profiere gritos en árabe", para añadir que, una vez finaliza la misa, el sacerdote encargado de la misma baja del púlpito para comprobar lo que estaba ocurriendo, "instante en el que el investigado portando en su mano un machete de grandes dimensiones y de forma súbita agrede al sacerdote -Antonio Rordríguez Lucena- causándole lesiones de gran gravedad".

De igual modo, Kanjaa también intentó atacar a un testigo allí presente y tras eso huyó de la iglesia y se dirigió a otro centro de culto católico llamado Virgen La Palma ubicado a unos 200 metros. "En ese lugar se encuentra con el sacristán de esta iglesia, que estaba abandonando el lugar por una puerta trasera. El acusado inicia varias acometidas sobre el mismo, causándole unas primeras lesiones y, finalmente, la muerte.