Carlos Rodríguez Trufero es un joven de 23 años del municipio onubense de Trigueros. Es Técnico Especialista en Ciberseguridad Industrial y trabaja en Stadler Rail Valencia, un centro de competencia de locomotoras de línea, locomotoras de maniobras, metros y vehículos de vanguardia para el transporte urbano. Carlos cuenta a este diario cómo ha vivido —y continúa viviendo— las devastadoras consecuencias de la DANA a su paso por Valencia.
“El aviso fue totalmente a destiempo”. De hecho, le pilló cuando se encontraba en un supermercado haciendo compras a las 20 horas porque, según dice, “no sabíamos nada”. Sí es cierto que ese día hacía mucho viento “por Valencia se veían objetos volando”.
A partir del aviso, se generó un caos “los pueblos empezaron a llenarse de agua, las carreteras a inundarse”. Era hora punta, la gente se encontraba saliendo del trabajo y “fueron redirigiéndolas de una carretera a otra”. “Tengo un amigo que lo redirigieron a la autopista, que también acabó inundándose y tuvo que subir al tejado de los coches para evitar ser alcanzado por el agua”.
El joven onubense también nos hace llegar testimonios de más amigos valencianos. “Tengo una amiga en Paiporta a la que el agua, en 15 minutos, alcanzó un segundo piso. Su coche, que se encontraba en la calle, acabó en la otra punta del pueblo”. Como la sociedad ha podido observar a través de vídeos, Carlos afirma que “las calles se convirtieron en ríos”.
La primera noche, una de las máximas preocupaciones de los valencianos fue el posible desbordamiento del río Turia. “Si hubiera ocurrido, la catástrofe se habría multiplicado por cinco o por diez”, cuenta Carlos.
El día 2, a las 7:50 horas, llegó un segundo aviso aconsejando a la población permanecer en casa y no colapsar las carreteras. Este mensaje fue el contrario al de muchas empresas, que llamaron a sus trabajadores a desplazarse hasta su puesto de trabajo. “Imagínate el miedo de la gente teniendo que ir a trabajar con ese aviso”, cuenta el joven a esta redacción. Ese día, “hubo una descoordinación total de la UME, de los militares, del Gobierno. Esto ha sido política pura. No sabemos el valor que tienen nuestras vidas hasta que pasan cosas así y ves que los políticos te dejan vendido”, afirma el joven con dureza, siendo el reflejo de lo que la mayoría de la sociedad valenciana siente. “El ambiente está muy cargado. Están pidiendo la dimisión de Carlos Mazón y Pedro Sánchez porque no se actuó de manera correcta”.
Otra de las imágenes que se han difundido a través de los medios de comunicación y usuarios de redes sociales es la de los saqueos. De forma mayoritaria, han llegado imágenes de saqueos a tiendas y supermercados, aunque también ha ocurrido en viviendas. “Tengo un amigo al que el agua le derribó la puerta de su casa. Por las noches, tenía que hacer turnos con su familia para que no entraran a robar”, afirma Carlos.
“La Generalitat no quiere voluntarios. Ya lo ha dejado claro con las diferentes actuaciones que ha hecho. Hasta el domingo, no empezaron a coordinar las labores de los voluntarios”. Aunque, según cuenta el onubense, “las labores no sirvieron de nada. Llegaron 15 autobuses a Chiva y los coordinadores les dijeron que no hacía falta voluntarios, siendo una localidad completamente devastada”.
El testimonio de Carlos Rodríguez y el de sus amigos valencianos, son el reflejo de la “nefasta coordinación” de las administraciones. “No se ha coordinada nada bien desde ningún organismo. Muy poca presencia de bomberos, de militares, de la UME… de todos en general”. El enfado de la gente también es derivado, precisamente, de los pocos efectivos puestos a disposición “pero viene el Rey, el presidente del Gobierno y el presidente de la Generalitat y ahí es cuando se ven todos los efectivos”, afirma Carlos que ha enfadado a la población valenciana.
El onubense agradece, aunque sigue reclamando, ayuda humanitaria. “Hace mucha falta”, dice. El acceso a alimentos, principalmente, para las personas mayores se ve muy reducido porque “no se pueden desplazar a los puntos de avituallamiento o no se enteran de que hay voluntarios en la calle repartiendo comidas en carros”.
“Es devastador ver cómo las calles siguen llenas de barro y de muebles. Y ver cómo la mayoría de ese barro y esos muebles son retirados por voluntarios particulares. Gente que ha traído su tractor, su coche 4x4, palas… Particulares en definitiva”, alude a la escasa presencia de efectivos.
Carlos Rodríguez ha estado como voluntario en la retirada de objetos y barro de las calles. También lo ha hecho en el reparto de alimentos. “El domingo fuimos puerta por puerta con alimentos, productos de higiene, productos de limpieza, guantes, mascarillas, ropa, botas de agua… Íbamos preguntando a la gente qué necesitaba e íbamos anunciándolo gritando por las calles. La gente salía a los balcones para pedirnos lo que necesitaban”.
Carlos también ha estado coordinando a voluntarios andaluces que llegaban desde Málaga, Huelva y Córdoba, a quienes ha cedido su casa para poder quedarse. También ha estado coordinando la entrega de alimentos, medicamentos, etc., para que lleguen a diferentes asociaciones y puedan ser repartidos a las casas.
Este es el testimonio de un joven onubense que reside en Valencia. Una persona que vive en primera persona las consecuencias de la DANA y conoce historias de tantas personas. “Ves a gente que, aún perdiéndolo todo, tienen solidaridad. Esa cosa de dar a los demás aunque yo no tenga”. Lo único cierto es que será algo que difícilmente pueda olvidar.