Cruz sigue el guion de Sánchez y desmiente las acusaciones de Aldama contra el PSOE
La postura, que combina una defensa rotunda con un llamado a la prudencia judicial, revela una incoherencia en el discurso del socialista
Las acusaciones lanzadas por Víctor de Aldama contra miembros destacados del Gobierno y del PSOE han sumido al Ejecutivo en un nuevo torbellino político. Este viernes, en Huelva, el diputado socialista Gabriel Cruz salió al paso para reforzar la línea marcada ayer por Pedro Sánchez y desmentir rotundamente las afirmaciones del empresario.
"Expresaron clara y rotundamente la falsedad de las manifestaciones y yo no voy a mover ni corregir ni una coma de lo que ha dicho el presidente del Gobierno", sentenció Cruz al ser preguntado por la polémica en una rueda de prensa convocada frente a la Escuela de Arte León Ortega de la capital.
"No voy a corregir ni una coma de lo ha dicho el presidente del Gobierno"
El diputado fue preguntado por Teleonuba sobre si compartía la postura de Sánchez respecto a la veracidad de las acusaciones. La respuesta de Cruz no dejó lugar a dudas: "Claro. Para eso compareció. Y nada más que decir, más allá de respetar la instrucción judicial, que nos estamos acostumbrando a no respetar la instrucción de los procedimientos judiciales".
Sorprende, sin embargo, la aparente contradicción en las palabras de Cruz. Por un lado, el diputado socialista insiste en la necesidad de respetar la presunción de inocencia y la instrucción judicial, subrayando la importancia de no adelantar juicios en un proceso que aún no ha concluido.
Por otro, descarta de manera tajante y sin matices la versión ofrecida por Aldama, calificándola de "falsa" sin dejar margen a la posibilidad de que la investigación arroje resultados distintos. Esta postura, que combina una defensa rotunda con un llamado a la prudencia judicial, alimenta las críticas de quienes ven en la estrategia del PSOE un ejercicio de control narrativo más que de coherencia institucional.
La alusión a la "instrucción judicial" parece marcar el camino que el PSOE quiere trazar ante este nuevo frente: el de una defensa cerrada de su inocencia mientras se insiste en que cualquier juicio al respecto corresponde exclusivamente a los tribunales.
Por ahora, los ecos del caso Aldama no han hecho más que avivar las tensiones en un panorama político ya enrarecido, dejando al Gobierno con la tarea de contener un daño reputacional que podría escalar en los próximos días.