Son naturales de La Palma del Condado y Almonte y han coincidido con miles de jóvenes de España

“La magnitud de lo sucedido en Valencia es mayor de lo que se ve por la tele”

Destrozos causados por la DANA en Valencia

Dos onubenses cuentan sus días colaborando en la ayuda a la zona cero de la DANA de Valencia y la “ola de humanidad experimentada”

El palmerino Ángelo Pérez Carrasco, junto a su pareja, Carmen Núñez Mecoleta, de Almonte, acaban de volver de Valencia tras dedicarse, durante ocho intensos días, a la limpieza y recuperación de las localidades afectadas por la catastrófica DANA de Valencia, desarrollando sus labores en los principales pueblos de la denominada ‘zona cero’, que tanta destrucción y dolor han padecido en esta provincia y en la vecina Albacete.

Después de ver, desde Huelva, la magnitud de la tragedia causada por las inundaciones, Ángelo no dudó en aprovechar días de permiso de los que disponía y ponerse en marcha nada más acabar su turno como técnico en emergencias sanitarias. Marchó a comprar alimentos y enseres de primera necesidad y salir corriendo para apoyar a las víctimas de la catástrofe, a pesar de los 800 kilómetros que le separaban de la zona afectada: “Compramos abundante agua y comida,  además de varias botas de agua para nosotros y quien las pudieran necesitar, productos de limpieza y herramientas; contacté con un buen amigo que vive en Onteniente –a una hora de la zona principal- para que nos hospedase, ya que los polideportivos estaban colapsados”, explica este onubense, todavía agotado físicamente y, sobre todo, abrumado “por la magnitud del daño causado por el temporal, que es mayor a lo que se puede ver en la televisión, y por la ola de solidaridad llegada de toda España, y la enorme humanidad de tantas personas colaborando con el mismo fin, que es lo que más me ha sorprendido”.

A la izquierda, la pareja de voluntarios onubenses, junto a un nutrido grupo de voluntarios de diversos puntos de España. 

Han sido y seguirán siendo días muy difíciles para los voluntarios que han demostrado cómo la ciudadanía es capaz de volcarse para ayudar a su prójimo sin pensarlo. “Allí todos éramos y somos iguales, mayores o jóvenes, da igual de dónde viniéramos y si éramos bomberos, policías, militares o voluntarios, todos nos ayudábamos unos a otros e íbamos a una…Qué pena que tenga que ocurrir una tragedia para darnos cuenta”, lamenta Ángelo Pérez, que repartió su acción principalmente en Catarroja y Paiporta, y en menor medida en Algemesí o Albal.

“Dejábamos el coche cada mañana a unos dos kilómetros de cada pueblo, pues el acceso era imposible, y desde allí llevábamos a pie, casa por casa, lo que habíamos comprado, sobre todo comida o agua para las personas mayores que vivían solas, para luego unirnos a diferentes cuadrillas de voluntarios que estuviesen acometiendo tareas en calles o edificios como bibliotecas, mercados, etc.”, explica a Huelva Hoy, asegurando que el escenario dantesco encontrado cuando llegó “era todavía más fuerte que las imágenes que habían circulado”.

Ángelo Pérez contribuye en las tareas de desatasco de las alcantarillas llenas de lodo.

Sin embargo, dentro de la tragedia, han podido comprobar cómo se han empleado a fondo jóvenes de toda España, muchos de Murcia y la Comunidad Valenciana, pero también de Andalucía, Madrid, Castilla La Mancha y de todos los rincones. “Como la maquinaria pesada era escasa y todo era un poco caótico, la coordinación entre los voluntarios tenía que ser rápida, porque toda la mano de obra y ayuda era bienvenida, para barrer calles, limpiar cristales, desatascar tuberías, o incluso hacer comidas para repartirlas”, recuerda.

Como técnico en emergencias del Consorcio de Transporte Sanitario de Huelva, no se vio en la circunstancia de atender a enfermos con medicamentos o problemas de salud, “ya que esas tareas las desempeñaban los sanitarios de allí y Protección Civil, pero sí es verdad que mi experiencia me sirvió para coordinar mejor ciertas actuaciones con algunos grupos de chavales con menos experiencia”, recuerda Ángelo que tiene 37 años. Su novia Carmen, con 27 años, tampoco dudo en volcarse en todo lo que les hiciera falta a los vecinos, de forma altruista y espontánea, y sumarse al ‘ejército’ de ciudadanos compasivos que, desde los primeros días hasta la actualidad, ha estado llegando y participando en las tareas y lo seguirá haciendo, debido a la mucha falta que seguirá haciendo la limpieza y reconstrucción.

Pérez y Núñez han estado colaborando en diversas localidades de la zona cero.

También ellos recibieron en sus carnes esa solidaridad que se extiende de forma contagiosa, y así recibieron la ayuda de un mecánico cuando su coche pinchó entre tanto escombro y metal esparcido, porque el propietario del taller no quiso cobrarles nada, en consideración al esfuerzo que ellos estaban dedicando por ayudar su tierra desde tan lejos.

Ante tanta desolación, casi no les dio tiempo (en más de una semana) a escuchar las quejas de unos vecinos entregados a la reparación, y no coincidieron con la visita de los políticos y los reyes a Paiporta, pues esa mañana ellos estaban trabajando en otros núcleos afectados, y cuando llegaron al día siguiente no se habían enterado de nada de lo que allí había ocurrido y del rechazo social a esa visita institucional tan polémica.

El nivel de destrucción que se han encontrado les ha causado un auténtico impacto.

Ángelo Pérez reitera que la unidad y el esfuerzo de todos cada día hasta la extenuación y mientras hubiera luz, ha sido lo que más le ha sorprendido y emocionado, así como la organización en muchas zonas, pero también admite haber comprobado “la incapacidad de ordenar tanta ayuda que ha llegado de golpe, por lo que se veían en muchos polígonos montañas de botellas de agua al sol o de ropa tirada y mojándose”. Igualmente, las imágenes que no se le borran de la mente y mantiene muy vivas en su retina con las de “la destrucción de todo tipo  de locales, la mezcla de muebles, coches y materiales arrastrados de todo tipo, el hedor, y el miedo y la preocupación por la falta de higiene por la rotura de tantos saneamientos, por eso nosotros llevábamos siempre mascarillas de sobra”.

Balcones_Dana

Desde todos los puntos de España los centenares de voluntarios han llegado a llevar esperanza y socorrer a los miles de víctimas que han perdido a seres queridos, con 216 fallecidos oficiales y más de 40 desaparecidos, pasadas dos semanas y media de la tragedia, en una cifra todavía por determinar. Hay que agradecer a todos ellos y ellas que, como Ángelo, Carmen y tantos otros, se han unido a esta enorme causa, demostrando la fuerza de la solidaridad en momentos tan complicados y poniéndose a disposición de los vecinos y también del propio ejército, la policía, bomberos y el resto de fuerzas del orden.

Ángel Pérez, ataviado con su mascarilla en plenas labores de voluntario.

Todos han demostrado una sensibilidad especial y, dentro de la tristeza que han podido sentir y palpar en los vecinos, han asimismo su tesón, sus ganas de recuperar sus vidas porque, como rezaba en algunos balcones “el pueblo salva al pueblo”, y esta experiencia que nunca van a olvidar,  le has impactado también de manera muy positiva.