El Ministerio de Defensa ha ordenado la suspensión de unas pruebas físicas del Ejército de Tierra después de que la madrugada del pasado viernes falleciera tras su ejecución un soldado del regimiento Arapiles 62 en Sant Climent Sescebes, en Girona.
El suceso tuvo lugar al concluir la prueba de unidad, un examen físico en el que los efectivos hacen un recorrido a pie cargados con todo su equipamiento, armamento incluido.
El soldado Javier Holgado se desplomó al terminar la prueba, que tuvo lugar el jueves. Fue evacuado por los equipos médicos que la supervisaban, pero no se pudo hacer nada por salvar su vida.
El militar fue trasladado hasta el hospital de Barcelona, donde falleció en la madrugada del viernes al sábado. Los equipos forenses tratan de determinar la causa exacta de su fallecimiento.
Y es que las asociaciones profesionales de las Fuerzas Armadas han expresado en redes sociales numerosas críticas a estas pruebas físicas, que aseguran que ya se han cobrado la vida de dos militares durante los últimos dos años, además de "numerosas bajas médicas".
De este modo, la Asociación Unificada de Militares (AUME) sostiene que esta prueba "de gran dureza" no está recogida por la ley, que solo contempla una prueba física individual anual, por lo que pide que se revise su necesidad y, en caso de realizarse, que se haga con las necesarias medidas de seguridad.