El Día Internacional del Orgullo LGTBIQ+ se celebra cada año el 28 de junio. Durante esta fecha, todas las provincias de España (y parte del mundo) se llenan de banderas coloridas que ondean para reivindicar derechos, abrir caminos y recordar a las víctimas.
Según datos del Ministerio del Interior, hasta uno de cada cuatro delitos de odio denunciados en España se cometieron hacia el colectivo LGTBIQ+ en 2021, alcanzando ese año una cifra de 466 delitos. A esto se suma que solo una de cada diez agresiones homófobas se denuncia, según la FELGBT (Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans, Bisexuales, Intersexuales y más).
El día que conmemora al movimiento, que lleva por bandera la no violencia, el respeto de la diversidad sexual, la libertad para decidir sobre el propio cuerpo y el derecho a la identidad, se remonta a varias décadas atrás, en el interior de un pequeño bar en el número 53 de Christopher Street (Nueva York).
Hablamos de los disturbios ocurridos en Stonewall durante el año 1969. Por aquel entonces, en Estados Unidos aún era ilegal ser homosexual: no existía una ley que amparase los derechos del colectivo, no había referentes políticos o culturales. Sin embargo, a finales de la década de los sesenta, el movimiento que pretendía un reconocimiento en los derechos de las personas homosexuales comenzó a ganar terreno.
Aunque la semilla de descontento que pedía un avance social ya había empezado a germinar, el episodio que supuso un antes y un después y que pone fecha al Día Internacional del Orgullo ocurrió tras las puertas del Stonewall Inn. Se trataba de un club gay inaugurado en 1967, en el corazón del mítico barrio de Greenwich Village de Manhattan. Su apertura contradecía la estricta aplicación de leyes contra los homosexuales, convirtiéndose en un acto de alto riesgo para este colectivo exponerse públicamente, en bares y clubs.
Algunas mafias intervinieron aprovechando la regulación que prohibía a homosexuales servir bebidas alcohólicas, con el objetivo de obtener beneficios económicos. En este local, que no era el único bar gay del barrio, sus clientes no gozaban de agua corriente o ventanas, puesto que se encontraban selladas con tablones para tapar el interior del establecimiento.
Aunque la policía había manifestado su incomodidad hacia el club organizando redadas, el día 28 de junio de 1969 acudieron a las puertas del Stonewall con el objetivo de cerrarlo, pero esta vez fue distinto. Los afectados/as se revelaron ante las autoridades, reivindicando sus derechos y formando un coro que pedía "libertad ahora". Clientela del establecimiento, vecinos/vecinas y parte de la sociedad se unieron para poner fin a la discriminación sufrida, acuñando —inconscientemente— una fecha conmemorativa a uno de los movimientos sociales más transformadores del siglo XX. Estas revueltas espontáneas se fueron replicando en los distintos territorios y perdurando hasta el día de hoy.