Los reyes Felipe VI y Letizia visitaron ayer la localidad cordobesa de Adamuz, escenario del descarrilamiento de dos trenes de alta velocidad que dejó al menos 41 personas muertas y más de un centenar de heridos.
La visita comenzó en el puesto de mando avanzado instalado a pie del accidente, donde los monarcas conocieron el estado de los trabajos que continuaban desarrollándose en la zona y recibieron información detallada sobre la evolución de la emergencia por parte de los equipos técnicos y de los servicios desplegados.
Tras recorrer el lugar del siniestro, Felipe VI explicó ante los medios que el objetivo principal de la visita fue acompañar a las víctimas del accidente. “Hemos querido venir a ver a las víctimas de este trágico accidente ferroviario”, señaló el monarca.
El rey indicó que también estuvieron en el punto exacto donde se produjo el descarrilamiento para obtener una visión directa de lo ocurrido y escuchar a los expertos que intervinieron en la emergencia. Según explicó, querían conocer de primera mano cómo se valoraba el trabajo realizado, lo que quedaba por hacer y las actuaciones que ya se habían llevado a cabo.
En este contexto, Felipe VI quiso destacar de forma expresa la respuesta desplegada tras el accidente. “Lo primero es reconocer la altísima profesionalidad, la dedicación y la entrega de todos los que han estado implicados en atender la emergencia”, afirmó, subrayando además “la voluntad de todas las administraciones de arrimar el hombro, aportar medios y capacidades y coordinarlo todo”, algo que consideró fundamental en una situación de estas características.
El monarca también puso el foco en la atención sanitaria prestada a los heridos y en la rapidez de la evacuación. “Atender lo antes posible a los heridos con posibilidad de salvarse era clave”, señaló, antes de añadir que la evolución posterior demuestra “la eficacia y la calidad del servicio de salud y de la atención a las emergencias”, al destacar que la gran mayoría de las víctimas evacuadas logró salir adelante tras su ingreso hospitalario.
Tras la visita a la zona cero, los reyes se trasladaron a distintos centros de Córdoba para interesarse por el estado de los heridos hospitalizados. Allí, Felipe VI reconoció que el contacto directo con las víctimas “es la parte personal más dura, hablar con quienes han sufrido este accidente, conocer sus circunstancias, apoyarles, darles cariño y esperar que se recuperen lo antes posible”, expresó.
El rey insistió en que este acercamiento se realizó con el máximo respeto hacia las víctimas, sus familias y su entorno, pero también con la intención de trasladarles "el cariño de todo el país”, afirmó, subrayando que el impacto del accidente ha sido “muy fuerte” y ha trascendido el ámbito local.
“Ha sido un golpe muy duro no solo para los afectados, sino para Córdoba, Andalucía y para muchos puntos de España”, añadió Felipe VI, que cerró su intervención agradeciendo “el cariño y la solidaridad de todos” tras una tragedia que ha conmocionado al país.