El PSOE vive una crisis interna tras la coincidencia de dos casos de presunto acoso sexual que han vuelto a poner en duda el funcionamiento del protocolo interno contra estas conductas. En Torremolinos, una militante ha acudido directamente a la Fiscalía Provincial de Málaga para denunciar por acoso sexual al secretario general socialista en el municipio, Antonio Navarro, cansada de esperar una respuesta del canal antiacoso. La Fiscalía de Violencia sobre la Mujer ha abierto diligencias preprocesales para determinar si los hechos pueden constituir delito.
Según el testimonio de la denunciante, Navarro le enviaba mensajes con insinuaciones explícitas, llegó a tocarla sin su consentimiento y la presionó durante horas con más de un centenar de mensajes. El PSOE de Málaga ha solicitado su suspensión cautelar de militancia mientras avanza la investigación.
A este caso se suma el de Francisco Salazar, exasesor en Moncloa y exmiembro de la Ejecutiva Federal, que reactivó el debate sobre la eficacia del protocolo interno después de que varias mujeres denunciaran sentirse desatendidas.
Ante esta situación, la secretaria de Igualdad, Pilar Bernabé, ha pedido “perdón” y “disculpas” y reconoce que se detectó un “fallo” en el canal anónimo, afirmando que ya se ha corregido y que el sistema está en constante mejora. Asimismo, la secretaria de Estado de Seguridad, Aina Calvo, ha expresado su “preocupación” por el aumento de denuncias por violencia sexual y ha subrayado que “no tendríamos que tener agresiones de ese tipo en ningún sitio, en ninguna sede de ningún partido, incluido el mío”.
Por otro lado, el ministro de Transformación Digital y Función Pública, Óscar López, también ha afirmado que estará “siempre con las víctimas” y ha calificado las denuncias como “muy graves” e “intolerables”. Ha añadido que confía en que los órganos internos del PSOE darán una solución adecuada a la situación.
Dentro del propio PSOE, la senadora y expresidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, ha admitido que estos casos “dañan la reputación del partido” y ha pedido revisar a fondo el funcionamiento del protocolo antiacoso para garantizar seguridad a las mujeres que denuncian. Díaz señala que dejar los casos “en el limbo” genera desconfianza y sostiene que es necesario aclarar lo ocurrido para reforzar los valores del partido.
Desde fuera del PSOE, la portavoz del Gobierno andaluz, Carolina España, ha pedido explicaciones a la vicepresidenta primera, María Jesús Montero, sobre la gestión interna de las denuncias de acoso. Por su parte, Alberto Núñez Feijóo ha acusado al PSOE de intentar “dar carpetazo” a los casos y actuar con “doble moral”.
La coincidencia temporal de los expedientes de Torremolinos y Ferraz ha intensificado la presión sobre la dirección federal, que trabaja para responder a las críticas internas y externas y para reforzar un protocolo cuyo funcionamiento ha sido puesto en cuestión por las propias afectadas.