El conflicto abierto entre Santiago Abascal y Javier Ortega Smith ha destapado la caja de los truenos en Vox. En su mejor momento electoral, la formación de ultraderecha sufre una crisis interna que ha desembocado en la irrupción de numerosos críticos que esta semana han pedido un congreso extraordinario.
Abascal, que trata de mantener el control absoluto del partido como presidente, ha visto como su formación ha mantenido una tendencia alcista en las urnas en Extremadura, Aragón y Castilla y León, con subidas continuadas hasta rozar en la última comunidad el apoyo del 19 % de los votantes, el más alto de su trayectoria.
Sin embargo, Ortega Smith, uno de los fundadores y exsecretario general de Vox, despojado de prácticamente todos sus cargos públicos - solo mantiene los de diputado nacional y concejal en Madrid, que no dependen del partido-, se ha lanzado contra la cúpula y ya cuenta con el respaldo de otros antiguos dirigentes, encabezados por Iván Espinosa de los Monteros.
Todos ellos han exigido a través de un manifiesto la convocatoria de un congreso extraordinario, una demanda que la dirección del partido rechaza y acusa al PP de estar detrás de ello. No obstante, los populares lo niegan rotundamente y se desmarcan de cualquier movimiento de este tipo.
A través de una web no oficial de Vox en la medianoche de este miércoles, los "díscolos" del partido han pedido convocar un congreso extraordinario "con plazos suficientes y reglas claras" que sirva para hacer "una revisión completa de la arquitectura interna del partido".
De igual modo, han instado a tener un "debate abierto sobre liderazgo, organización, orientación política y estrategia de gobierno". Todo ello sin tratar de "imponer una candidatura alternativa" ni ir en contra de Vox. "La lealtad política es a las ideas, no a las personas", han asegurado.
También han reclamado "una explicación política seria" sobre los cambios de orientación de los últimos años y un "contraste abierto sobre su sentido, su alcance y su compatibilidad con las ideas fundacionales del proyecto".
Para los promotores, este congreso "debe ser un espacio de contraste sereno y exigente" para discutir "ideas políticas e ideológicas" y "organizativas". "El problema de fondo afecta a ambas dimensiones: qué defendemos y cómo nos organizamos para hacerlo de manera eficaz, abierta y con vocación de gobierno", han argumentado.
Los críticos de Vox han señalado, a su vez, que aunque el partido ha crecido en determinados momentos en intención de voto, no han sido capaces de "disputar la hegemonía en nuestro propio espacio político" y que "convertirse en partido bisagra" -en referencia al PP- es un "fracaso estratégico".
Por otro lado, han criticado que "la concentración extrema del poder y la eliminación de los controles internos han tenido consecuencias visibles" en el partido.
Junto al manifiesto, han publicado un formulario para que cualquier afiliado o ex afiliado pueda mostrar su apoyo a la iniciativa.
Según los estatutos del partido, las reuniones extraordinarias habrán de convocarse por el Comité Ejecutivo Nacional (CEN), cuando lo acuerde el propio CEN o a petición escrita de al menos el 20% de los afiliados de pleno derecho, que en su solicitud deberán indicar el orden del día propuesto.
Por su lado, el portavoz nacional de Vox, José Antonio Fúster, ha pedido a Espinosa de los Monteros que se ocupe de sus negocios y a varios exdirigentes de la formación como Ortega Smith, José Ángel Antelo, entre otros, que "se metan el ego por donde les quepa". Además, el secretario general del grupo parlamentario de Vox en el Congreso, José María Figaredo, ha criticado sus "sermones" y "condescendencia".
Así lo ha dicho Fúster visiblemente enfadado en una entrevista en 'Las mañanas de RNE', al ser interpelado por el comunicado de algunos exmiembros de la directiva del partido en el que exigen que se convoque un congreso de Vox en el que se revise la estructura interna del partido. "Claro que sí. Yo quiero tener un millón de amigos", ha respondido de manera irónica a la propuesta.
A renglón seguido, ha cargado específicamente contra Espinosa de los Monteros por haber abandonado la formación tras lograr 33 diputados en las elecciones de 2023 -19 menos que en los comicios anteriores- y exigir ahora que se debata el liderazgo de Vox, pidiéndole que se desentienda del partido: "Ocúpate de tus negocios. No sé, déjanos en paz".
Por su parte, Figaredo también ha acusado al exdirigente de intentar "socavar y boicotear" a Vox con la misma estrategia del PP y ha asegurado que "hay gente hasta el gorro de que los sermones y la condescendencia queden sin respuesta", en una publicación en la red social 'X'.
Mientras tanto, esta semana se ha conocido un nuevo episodio dentro de esta crisis interna. En concreto, la formación anuncia la apertura de un expediente al exvicepresidente de Castilla y León.
Así, el secretario general del partido, Ignacio Garriga, explica que se abrirá un proceso disciplinario y que no se descarta la expulsión de García-Gallardo después de las declaraciones de éste contra Santiago Abascal, en las que cuestionaba su actuación y la gestión interna de la organización.
Pero es que, además García-Gallardo acusó en una entrevista a Abascal de percibir "un tercer sueldo, a través de un proveedor del partido, en la cuenta corriente de su mujer, por unos presuntos servicios de consultoría en materia de redes sociales a una sociedad mercantil que está en pérdidas y en causa de disolución", según recoge Antena 3.
El exdirigente también denunció lo que calificó como una "guerra sucia que sufren quienes se atreven a discrepar mínimamente".