Desarrollo Personal

Deja de vivir para evitar el miedo

Una pareja duda sobre si dar un nuevo paso.
Hay muchas personas que no viven para crecer… viven para evitar el miedo

Eligen trabajos “seguros”, aunque les frustren.
Relaciones “estables”, aunque no les hagan felices.
Rutinas cómodas, aunque apaguen su entusiasmo.
Y todo por evitar ese vértigo incómodo que aparece cada vez que se plantean un cambio.
Lo llaman prudencia, pero en realidad es temor.

A fallar. A perder. A qué dirán.
Y sin darse cuenta, eligen lo malo conocido aunque duela, en vez de lo bueno por conocer.Pero ¿cuánto te estás perdiendo por no enfrentarte a ese miedo?
El miedo no es el enemigo.
Es una señal. Un mensaje. Una alarma que puede darte alas…  o limitarte.
La clave está en comprender lo que quiere decirte sin dejar que decida por ti.
Porque lo que más frena no es el miedo en sí, sino las decisiones que tomas para no sentirlo.
No cambias de trabajo, no hablas claro, no das el paso… porque “¿y si sale mal?”

Pero también puedes preguntarte:
 —¿Y si sale bien?
 —¿Y si descubro de lo que soy capaz?
 —¿Y si el precio de evitar el miedo es vivir una vida que no es mía?
La libertad empieza cuando dejas de vivir para no tener miedo y empiezas a vivir desde lo que deseas.
No se trata de no tener miedo. No olvidemos que es lo que nos ha mantenido vivos. 
Se trata de que tu propósito pese más que tu temor y lo sepas gestionar. 
Ahí está el verdadero coraje.

¿Qué decisión estás postergando solo porque te da miedo tomarla?
Por @juanjrguez