La tranquilidad no es ausencia de ruido
Cuando el trabajo no nos agobie. Cuando los niños se porten bien. Cuando la vida se ordene.
Pero la verdad es que, si esperas a que todo sea perfecto para estar tranquilo… vas tarde.
La serenidad no llega cuando desaparecen los problemas, sino cuando aprendes a estar presente a pesar de ellos.
No se trata de apagar el mundo, sino de bajar el volumen interior.
Porque tranquilidad no es ausencia de ruido. Es tener un centro firme, aunque el ruido esté ahí.
Puedes aprender a respirar en medio del caos.
A cerrar los ojos por un instante, incluso entre reuniones.
A responder con calma, aunque por dentro algo te altere.
Ese músculo se entrena: el de no reaccionar, el de no correr a controlar, el de no explotar con cada sacudida.
Serenarte no es rendirte, es posicionarte mejor.
Y lo más curioso es que, cuando cultivas la calma dentro, todo lo de fuera se vuelve más llevadero.
¿Qué podrías hacer hoy para crear paz en medio del ruido?
Por @juanfrguez