La excelencia académica es una meta que muy pocos logran alcanzar, por eso, es necesario reconocer este tipo de méritos a aquellos alumnos que lo dan todo en sus respectivas carreras universitarias. Este es el caso de Iván Bartolomé Díaz, un joven aljaraqueño que ha demostrado ser el mejor en lo suyo: el ámbito del periodismo y la comunicación audiovisual.
El pasado 28 de enero, la Universidad de Extremadura hizo entrega de los Premios a los Mejores Expedientes a los alumnos más destacados en reconocimiento a la excelencia, el esfuerzo y la dedicación demostrada por aquellos que han finalizado la etapa universitaria con las mejores calificaciones. El acto, que tuvo lugar en el Palacio de Congresos y Exposiciones de Cáceres, se inició con una conferencia sobre la mujer en la economía española de la mano de María Ángeles Durán, catedrática en Sociología y profesora de investigación ad honorem en el Consejo Superior de Investigación Científica. Tras el discurso, los alumnos subieron al escenario agrupados por facultades, siendo la Facultad de Ciencias de la Documentación y la Comunicación donde Iván cursó su Doble Grado.
Su trayectoria en la Universidad de Extremadura comenzó en 2019, cuando se mudó a Badajoz para poder perseguir su sueño de estudiar Periodismo. Bartolomé afirma que se sintió "muy bien acogido por la capital pacense", lugar que se convertiría en su casa los próximos 5 años. Fue allí donde haría los que para él son "amigos para toda la vida", llevándose junto a ellos incontables vivencias y experiencias gratificantes, además del meritorio reconocimiento académico. De esta manera, su marcha al acabar sus estudios fue un poco agridulce, ya que "nadie quiere irse de dónde está bien".
Aunque asegura que ninguna nota lo define, el premio, para el aljaraqueño, refleja a la perfección el esfuerzo y el trabajo detrás de todo: de cada examen, de cada proyecto, de cada práctica y de cada asistencia a clase. Así lo representa sobremanera su propio estado de Whatsapp: "No pares hasta que lo bueno sea mejor y lo mejor excelente". Con este pensamiento, Bartolomé recogió su premio estando muy orgulloso de sí mismo y recordando todo lo que había trascurrido durante los cinco cursos.
53 asignaturas después, algunas de ellas con Matrículas de Honor, el joven mira hacia atrás y recuerda al chico que entró en la Universidad con la cabeza agachada y lo compara con el profesional en el que se ha convertido a día de hoy. En su memoria quedan numerosos profesores que han reconocido su labor durante estos años; su vocación por una profesión tan bonita como la del Periodismo y la Comunicación Audiovisual; y por supuesto, sus amigos y compañeros. "Qué bonito es compartir algo así con personas tan maravillosas", afirma.
Una vez acabada su etapa estudiantil, se abre un nuevo ciclo: el de la búsqueda de empleo en un mercado laboral cada vez más complicado. "Espero que el esfuerzo tenga su recompensa y que todo esto sea el principio de algo grande", decía el joven mostrando sus esperanzas por encontrar trabajo en su sector.
Para terminar, Bartolomé asegura su confianza en las personas que se esfuerzan día a día en su ocupación y reivindica "la cultura del esfuerzo", por todos aquellos que se esfuerzan en hacer su trabajo lo mejor que pueden. Además, invita a las empresas a ofrecer puestos de trabajo para los que dan todo por su vocación. "Ojalá las empresas, en vez de ofrecer experiencia y contratos no remunerados, empezaran a apostar por el talento joven y dieran oportunidades reales y justas a todos los que estamos por venir. El futuro es y será nuestro", concluye.