El Conjunto Dolménico de Soto y su entorno es declarado BIC
El Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía celebrado ayer, ha decidido inscribir la delimitación del Conjunto Dolménico de Soto y su entorno, en los términos municipales de Beas, Niebla y Trigueros, en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz (CGPHA) como Bien de Interés Cultural (BIC), con la tipología de Monumento.
Se trata del Conjunto Dolménico más relevante de la Tierra Llana de Huelva, siendo el Dolmen de Soto uno de los más relevantes e importantes monumentos megalíticos del sur de Europa. Esta necrópolis megalítica está compuesta por tres dólmenes de distintos tamaños y soluciones constructivas, que se distribuyen en una franja lineal de 300 metros de longitud con dirección noreste-suroeste, ocupando dos lomas separadas por un barranco, en la margen derecha de la ribera del arroyo Candón.
De esta manera, se amplía la protección no solo del Dolmen de Soto —que ya era BIC y Monumento Nacional—, sino del conjunto arqueológico que integra a Soto 2 y Soto 3. Resulta necesario delimitar convenientemente, en base a los datos obtenidos en las diversas actuaciones arqueológicas llevadas a cabo, tanto el polígono en el que se inscribe el bien como su entorno, para su adecuada protección y tutela.
El Dolmen de Soto, descubierto por Armando de Soto el 1 de enero de 1923, es uno de los mejores conservados en la Península Ibérica. Está compuesto por 67 ortostatos en los que figuran diferentes grabados y pinturas que elevan su valor patrimonial. Uno de los aspectos más destacables es, precisamente, que posee arte rupestre en su interior, lo que le permite formar parte de dos itinerarios culturales a nivel europeo; Caminos de Arte Rupestre Prehistórico (CARP) y Rutas Megalíticas de Europa.
Desde el año 1987 es de titularidad pública, perteneciendo a la Delegación de la Junta de Andalucía en Huelva. Desde el año 2013, el Ayuntamiento de Trigueros entra a formar parte del dolmen a través de la gestión y dinamización gracias a la firma de un convenio pionero en Andalucía, donde las dos administraciones, conjuntamente, se encargan del bien megalítico.
Está datado entre el 3.000-2.500 a.C., siendo uno de los primeros ejemplos de la capacidad del genio humano para llevar a cabo grandes construcciones. Comenzó siendo un templo Neolítico y acabó siendo un gran complejo funerario de la Edad del Cobre y la Edad del Bronce. Es decir, durante 3.000 años, el Dolmen de Soto tuvo una vigencia y un uso muy destacado, siendo un punto de atractivo religioso y funerario en todo su entorno.
Cabe resaltar que el Dolmen de Soto es un motor económico, social y cultural muy relevante para el propio pueblo de Trigueros, y también para toda la comarca. Es muy importante para un pueblo de 8.000 habitantes como Trigueros tener una joya megalítica de tales características y estar situada en en los puestos más altos del escalafón europeo.