“Huelva es pausa, memoria e impulso”: la inspiración íntima del artista Adán Fiore

Adán Fiore
Mario Navarro, conocido en la música como Adán Fiore, comparte cómo nació su proyecto artístico, el valor que tiene la composición en su vida y el camino que lo lleva desde Madrid hasta Matalascañas, donde encuentra calma y nuevas fuerzas para seguir creando

En Matalascañas, el rumor del mar se mezcla con los acordes de una guitarra que nunca descansa. Allí veranea Mario Navarro, un joven de 24 años que ha encontrado en la música no solo su vocación, sino también su manera de estar en el mundo. Bajo el nombre artístico de Adán Fiore, ha comenzado a dar forma a un proyecto cargado de identidad y emoción. “Esta playa me ha visto crecer”, recuerda con cariño, evocando cómo sus abuelos compraron uno de los primeros pisos de la urbanización y desde entonces se convirtió en el punto de reunión de toda la familia. Nacido en Triana, barrio de arte y tradición, ahora vive en Madrid, donde persigue el sueño de dedicarse por completo a la música.

Aunque en su adolescencia pensó en estudiar Ingeniería Robótica, una Navidad de reflexión lo cambió todo. Fue entonces cuando comprendió que lo que realmente lo movía era la música: no solo crearla, también producirla y entender cómo se construye una canción desde cero. De esa decisión nació Adán Fiore, un nombre artístico que guarda una historia íntima. Adán iba a ser el nombre que su madre quería ponerle antes de nacer y Fiore procede de sus raíces italianas y de la simbología de las flores, tan presente en sus videoclips y en su imaginario creativo. “No quería un nombre común, sino algo artístico y personal, como un renacer”, explica.

Fuente: Instagram @adan.fiore

Para Mario la música nunca ha sido un pasatiempo. Es su forma de respirar, mirarse por dentro y sentirse vivo. “No es una vía de escape, es una manera de vivir. Reflejo mis experiencias, mis sentimientos, todo. Me hace profundizar en mí mismo y la sensación de estar vivo”. Así nació su sencillo Hablando de ti, inspirado en una ruptura amorosa y en la certeza de que cada persona transita el duelo a ritmos distintos. Una parte ya lo ha superado, la otra no, y de esa contraposición surgió una canción con un ritmo animado que, lejos de la tristeza, invita a cantarla a gritos como un gesto de liberación.

Aunque se siente cómodo en el pop rock, reconoce que nunca ha querido encasillarse en un género. “La música no se encierra en etiquetas: una letra puede pedirme un ritmo más lento o más rápido según lo que necesite expresar”. Sus influencias van desde el grupo Ultraligera, al que confiesa ser fan absoluto, hasta artistas como Manolo García y Enrique Bunbury, a quienes valora por la profundidad poética de sus letras.

Dedicarse a la música fue una decisión difícil de comunicar en casa. “Ningún padre quiere escuchar que su hijo deja el bachillerato para dedicarse a la música. Pero mi familia y mis amigos han sido la piedra angular del proyecto, siempre apoyándome incluso en los comienzos, que nunca son sencillos”. Aprender producción, sacar su primera canción, firmar con una distribuidora y ver cómo su música se extendía por todas las plataformas fueron pasos que lo consolidaron y dieron impulso. Ahora prepara lo que será su primer disco, un proyecto que, asegura, es “como tener un hijo, algo que parte de cero y te vacía por dentro, pero al mismo tiempo te llena como nada más”.

Fuente: Instagram @adan.fiore

Compagina su carrera artística con su trabajo como técnico de sonido en el Gran Hotel del Coto, un empleo que valora especialmente porque le permite estar vinculado a su vocación. “Me siento muy afortunado de trabajar en lo mío, aunque sea por unos meses. Es difícil tener esa oportunidad y aquí me tratan con mucho cariño”. Al mismo tiempo, prepara su primer concierto en Madrid, que tendrá lugar el 13 de diciembre junto a su amigo y compañero de vida Pablo Vibess, un momento que espera con nervios e ilusión.

El futuro lo imagina con serenidad. No mide el triunfo en cifras, sino en plenitud. “Triunfar para mí es sentir tranquilidad, tener una familia, un trabajo estable y no perder la humildad. Y si no llego a ser un artista conocido, tampoco pasa nada. La música seguirá siendo parte de mi vida, aunque sea en salas pequeñas, en casa o entre amigos”. Los obstáculos existen, sobre todo la falta de un mánager que le permita centrarse más en lo creativo y menos en lo logístico, pero no se queja: “La música me ha dado mi manera de estar en el mundo. Pase lo que pase, seguirá siendo mi forma de vivir”.

Aunque su presente está en Madrid, su refugio emocional lo encuentra en Huelva y en especial en Matalascañas, donde su familia ha pasado tantos veranos. “Aquí tengo recuerdos de mi infancia, juegos, mi madre y mis tías disfrazándome… Esos momentos que ahora me dan paz. Este lugar me conecta con mis raíces y me devuelve a tierra firme”. Además, entre todos los rincones guarda uno muy especial: Doñana al atardecer, donde subir las dunas y contemplar cómo cae el sol entre la fauna se convierte en un ritual íntimo.

Fuente: Instagram @adan.fiore

Para él, Huelva es mucho más que playa. “Es el momento de desconectar, hacer una pausa y poner los pies en la tierra. También es el lugar donde tomar fuerza para lo que viene”, explica. De ahí nace la idea que resume su vínculo con esta tierra: Huelva como pausa, memoria e impulso, un lugar donde el artista se reencuentra consigo mismo antes de volver a alzar el vuelo.

En Mario Navarro conviven el joven que aún se sorprende de cada paso que da y el artista que se transforma en Adán Fiore sobre los escenarios. Sus palabras revelan un compromiso con la autenticidad: mostrarse tal cual es, ser cercano con quienes lo escuchan y no perder nunca la esencia de aquel chico de Triana que descubrió que su vida estaba hecha de música. Porque, como él mismo afirma, “la música no es una vía de escape, es simplemente una manera de vivir”.