La primera edición didáctica de «Platero» pieza del mes de la Fundación del Nobel
A finales de 1917 Federico de Onís -director de Estudios Hispánicos de la Universidad de Columbia en Nueva York-, le comunica a Juan Ramón que proyectaba publicar, para los maestros y los estudiantes de español en los Estados Unidos, una colección con libros de varios escritores españoles, cuyo primer volumen sería Platero y yo. «Haré por Platero lo que no haré por ninguna otra obra».
Esa primera edición didáctica del «Platero menor» se publicó en Nueva York, en 1922, por la editorial D.C & Co. De Londres, con 32 capítulos, ilustraciones de Maud y Miska Petersham, una introducción en español escrita por Onís, y notas, ejercicios y vocabulario, destinados a los estudiantes de español, preparados por Gertrude M. Walsh. Esta edición, conocida como la «edición de Boston» por haber sido impresa en esta ciudad, se convertirá en uno de los libros de referencia básicos en el aprendizaje de español para extranjeros.
Esa primera salida de “Platero” fuera de España era muy original y mucho más breve que la edición menor publicada por la Lectura en 1914.
Habrían de transcurrir veinte años para que Platero apareciese traducido a una lengua extranjera: en 1943, el escritor y crítico Carlo Bo tradujo Platero al italiano, para la editorial Gradici A. Vallechi, de Florencia. En la actualidad Platero está vertido a más de sesenta lenguas distintas, contando la Casa Museo en su colección de 44 ediciones traducidas.