El Club Ferroviario de Huelva Amigos del Ferrocarril, es una asociación onubense formada por personas que estudian, diseñan y maquetan con sus propias manos todos los detalles del entorno ferroviario de la Huelva antigua y actual.
Paco Sánchez, coordinador y uno de los miembros más activos, afirma que el modelismo no es únicamente poner en pie la maqueta: es la recreación de nuestra historia y de elementos que han desaparecido. "Muchas de estas escenas ya no existen, solo las podemos observar en fotografías".
Leer mucho, investigar, paciencia y "tener algo de mano para esto" son las claves para conseguir que cuando el público mire alguno de los módulos de la exposición pueda transportarse a los vagones que transitaban por la cuenca minera onubense.
"Es un hobby entretenido aunque requiere de mucho tiempo. Esta maqueta ha llevado más de cuatro meses, pero todo existe actualmente y es una recreación muy parecida que intenta cuidar cada detalle", cuenta Elena Griñón, miembro del Club Ferroviario.
Hecho a escala, los materiales utilizados son de lo más inesperados y sencillos: madera, Scotch-Brite o un pincel roto. Las rejas, puestas minuciosamente una junto a otra, están compuestas por alambres. Para algunos de los elementos de mayor tamaño se ha utilizado cartón pegado, pintado y envejecido.
Un realista legado inglés, un campo de golf y la cuenca minera son algunas de las maquetas inspiradas en la provincia onubense que se pueden observar en la exposición.
A otro lado de la mesa destaca la voluminosa Peña de los Enamorados, el famoso peñón situado en la localidad de Antequera.
Juan Maqueda también ha querido formar parte de la exposición con sus cuatro módulos inspirados en el municipio antequerano, donde nació y creció. En su caso, realiza las maquetas de forma independiente y "cuando tiene un hueco libre".
Siempre empieza bocetando la caja sobre la que se instalará cada módulo. Posteriormente añade las vías encima de cada cajón, decora los edificios que darán vida al lugar e incorpora las personas que por allí transitaban. "Hay gente que incluso se recrea a ellos mismos en ese momento y en ese lugar realizando una actividad, trabajando o simplemente observando".
"Existen en el modelismo dos escalas fundamentales de tamaño: la N y la H0. Yo trabajo en escala N cuyas medidas son de 1:160. Seis milímetros en la maqueta equivaldrían a un metro en la realidad".
Los frontales en los que se basa la maqueta están homologados a nivel europeo, suponiendo que si se transporta uno de los cajones a Inglaterra, Francia o Alemania, las medidas allí utilizadas serán las mismas que en cualquier parte de España.
"Soy de Antequera y admiro la historia de mis raíces", cuenta.
Aunque el edificio central de la estación malagueña aún se mantiene, gran parte de lo que fue el apeadero de Renfe en los años 60 solo existe ya en fotografías, libros y en las maquetas diseñadas por Juan.
La Asociación Sevillana de Amigos del Ferrocarril (ASAF) también ha querido hacer su aportación a la exposición. En este caso, el diseño tiene el objetivo de lograr que los niños y niñas se aficionen, jueguen y "se inicien en el mundo del tren".
Antonio García no se ha basado en un espacio concreto: "la maqueta la he realizado con inspiración libre, simplemente recreando lo que ha salido de mi imaginación". "No limito al tren a un único trayecto. Confluyen varios trenes de distintos países y épocas".
Reconoce que de pequeño se quedaba atónito al ver las maquetas de los ferrocarriles en los escaparates de las tiendas.
Ahora lleva sus módulos a las puertas de la estación sevillana de Santa Justa el segundo domingo de cada mes para que el público de todas las edades pueda disfrutarlos de forma gratuita.