El onubense Juan Francisco Rodríguez inspira a empezar de nuevo con “366 Amaneceres”
Nominado a los Premios Círculo Rojo 2025, el escritor ayamontino nos invita a descubrir que cada día puede ser el comienzo de una vida nueva
Hablar con Juan Francisco Rodríguez es como abrir la ventana en mitad del amanecer: entra la luz, el aire fresco y la certeza de que algo nuevo está a punto de comenzar. Su nuevo libro, 366 Amaneceres, no es solo un título, es una invitación a detenerse, escucharse por dentro y recordar que cada día puede ser el primero de una vida distinta.
La chispa de 366 Amaneceres surgió, cuenta el escritor, de dos sacudidas que le dieron la vuelta a todo. “La primera fue una necesidad de cambio que llevaba tiempo latiendo en mi, y un suceso en septiembre de 2023 me llevó a preguntarme cosas que me impulsaron a iniciar este proceso. La segunda, un reconocimiento médico que en principio indicaba que la solución era tomar una pastilla de por vida. Con 37 años sentí que era demasiado joven para resignarme a eso. Tenía que encontrar otro camino”, confiesa.
Aquel diagnóstico fue un punto de inflexión. Así que decidió recuperar las riendas con pequeños gestos: alimentación, descanso, rutinas… y en pocas semanas sus niveles volvieron a la normalidad. “Me di cuenta de que nadie me había preguntado por mis hábitos en general y así empecé a aprender que gran parte de nuestras enfermedades modernas nacen de eso: de la forma en la que hemos aprendido a vivir, a veces en contra de nuestra propia naturaleza”, reflexiona con la calma de quien ha aprendido a escuchar a su propio cuerpo.
366 Amaneceres es la crónica de ese viaje: del cuerpo que se cura, la mente que encuentra silencio y el espíritu que aprende a agradecer lo sencillo. Es, sobre todo, un recordatorio de que mirar al horizonte cada mañana puede ser el primer paso para transformarlo todo.
Ese mismo espíritu le acompañó también cuando regresó a casa tras años viviendo fuera. Al principio, admite, no fue fácil. “Piensas que todo ha cambiado, pero luego te das cuenta de que en realidad el que ha cambiado eres tú. Lo demás sigue igual. Me costó adaptarme, pero con el tiempo entendí que cada lugar tiene su momento y que ahora estoy exactamente donde quiero y como quiero estar.” Reconoce.
No era la primera vez que la vida le pedía cambios. Su primer libro, Alquimia, cómo perdí el miedo a volar, nació de una crisis existencial en la que, confiesa, llegó a perder incluso las ganas de levantarse de la cama. “Pedir ayuda y empezar a trabajar en mí mismo cambió mi vida. Fue la semilla de lo que estoy construyendo hoy. Me enseñó el valor del autoconocimiento, la lectura y la importancia de tener curiosidad en la vida.” Recuerda con gratitud.
Hoy, con tres hijos pequeños, una carrera profesional en recursos humanos, coaching y la escritura ocupando cada vez más espacio en su vida, el autor ha aprendido a organizar sus días con una claridad nueva. “Mi familia es mi prioridad, y por eso reservo para la escritura momentos que no restan tiempo a estar con ellos”, explica.
En ese proceso personal, también buscó la mirada de quien mejor lo conoce. Un día le preguntó a su esposa qué veía detrás de todo lo que él compartía en sus libros. Su respuesta lo conmovió: “Me dijo que veía exactamente lo mismo que yo contaba. Alguien con ganas de aprender constantemente, crecer, que tropieza y sigue adelante. Y escuchar eso de alguien que conoce cada paso del camino fue muy especial para mí”.
Porque 366 Amaneceres no ofrece recetas mágicas, sino disciplina, constancia y humanidad. “Me encantaría que quien lo leyera encontrara inspiración para lograr ese cambio que lleva tiempo intentando y aún no ha conseguido. Que entendiera que sí se puede”, explica con serenidad.
La playa, escenario del vídeo promocional del libro, es su refugio y su brújula. “El mar me da sensación de libertad. He crecido junto a él, y acercarme a la orilla y mirar al horizonte me da paz, energía y esperanza”, confiesa.
El libro transmite una certeza que lo recorre de principio a fin: la vida está hecha de amaneceres y esos comienzos pequeños pero constantes. “Si este libro logra inspirar a alguien de que cada amanecer es una oportunidad, a no rendirse, a intentarlo de nuevo, ya habrá cumplido su misión”, resume.
Quizá ahí esté la esencia de 366 Amaneceres: no en grandes gestas, sino en la suma de pequeños despertares que, día tras día, construyen una vida con propósito.