El triguereño Manuel Rubiales presenta su poemario "Mitología Doméstica"

En la tarde de ayer, tenía lugar en la Biblioteca Pública Municipal de Trigueros la presentación del libro “Mitología Doméstica” de Manuel Rubiales.

Se trata de un poemario donde se hace un recorrido atrevido y provocador de las vidas y situaciones de los habitantes de un mundo mitológico que bien se trata de un lugar mundano y doméstico.

Es el sexto libro del autor que ya tiene en su haber otras obras como “Con el paso cambiado” (novela); “Ministerio de relatos y fabulaciones” (Compilación de relatos); “Flores vertebradas” (poemario); “Crónicas de antros y calaveras” (novela) y “El pobre veedor”, un ensayo que fue publicado en Argentina.

Un nutrido grupo de triguereños quisieron arropar a su vecino en un acto en el que también estuvo presente el alcalde de la localidad, Vidal Blanco, y que fue presentado por la bibliotecaria, Ruth Nieves.

Blanco, que quiso mostrar su apoyo al autor local, trasladaba su agradecimiento a Manuel por su disponibilidad y cercanía compartiendo con su pueblo parte de sus creaciones con la presentación de este libro y dirigía también unas palabras a los presentes con el ánimo de alentar al público a apoyar a los artistas de la localidad.

“Es fundamental que entre todos apoyemos a los artistas de nuestro pueblo que demos difusión a sus obras, les acompañemos en actos como el de hoy y , en la medida de lo posible, compremos sus creaciones, en este caso comprando sus libros”, afirmó el primer edil.

Sobre la obra:

Mitología doméstica es una revisión heterodoxa, libre y poética, por parte del autor, de un puñado de personajes mitológicos mediante un paseo que va desde la Grecia clásica hasta Japón, pasando por la tradición catalana, asturiana y hasta americana.

El lector no hallará entre los versos un estudio profundo ni filosófico de la mitología, sino un paseo atrevido, provocador y, en ocasiones, indecente, a través de las vidas o las situaciones de quienes habitan un mundo mitológico que bien podría existir tras las puertas de nuestros vecinos, conduciendo un coche parado en un semáforo o paseando un caniche en cualquier parque, de cualquier ciudad, de cualquier universo vulgar, cercano, intrascendente, mundano y absolutamente doméstico.