Los árbitros deciden que los partidos se jueguen sin público tras dos agresiones en Huelva
Los partidos de fútbol y fútbol sala de ámbito provincial en Huelva se disputarán a puerta cerrada durante la jornada comprendida entre el 20 y el 22 de febrero. La decisión ha sido adoptada por el colectivo arbitral onubense tras el aumento de episodios de violencia registrados en las últimas semanas y, especialmente, después de dos agresiones sufridas por árbitros al término de encuentros.
La medida afectará a todas las categorías provinciales, desde fútbol 7 hasta la Primera Andaluza Sénior, y supondrá la ausencia total de público en las gradas durante esa jornada. Los árbitros han dejado claro que, si no se cumple esta condición, los partidos no se disputarán.
El colectivo arbitral, integrado en la Delegación Onubense de Fútbol, considera que la situación se ha ido deteriorando progresivamente, generando un clima de hostilidad hacia su labor y una creciente preocupación por la seguridad personal de quienes dirigen los encuentros. Según trasladan, los mensajes de concienciación lanzados hasta ahora no han frenado esta tendencia.
Desde el colectivo se señala que los incidentes no son hechos aislados y la reiteración de conductas violentas está convirtiendo el arbitraje en una actividad de riesgo. Por este motivo, entienden que era necesario adoptar una medida excepcional para garantizar unas condiciones mínimas de seguridad y tratar de rebajar la tensión existente en los campos.
La decisión cuenta con el respaldo de la junta directiva arbitral y se plantea como una actuación temporal, aunque no se descarta endurecer las medidas si vuelven a producirse episodios de violencia. Los árbitros insisten en que el fútbol y el fútbol sala deben ser espacios de convivencia, formación y deporte, y apelan a la responsabilidad de clubes, jugadores y cuerpos técnicos.
El colectivo arbitral advierte de que la prioridad es proteger la integridad física de quienes ejercen su labor y garantizar el normal desarrollo de las competiciones, en un contexto que consideran ya insostenible sin una respuesta firme.