De Huelva a Roma: un ciclista de Moguer se enfrenta a casi 3.000 kilómetros de desafío

Fuente: Cedida a Huelva Hoy.
Juan José Fernández afronta su desafío más ambicioso con un viaje que comenzará el 4 de mayo

La historia de Juan José Fernández Pérez, vecino de Moguer, vuelve a poner el foco en el esfuerzo personalsuperación y capacidad para afrontar nuevos desafíos. A sus 66 años, con los 67 ya próximos, este ciclista aficionado se prepara para emprender una aventura de gran exigencia: recorrer en bicicleta la distancia que separa su municipio de Roma, un trayecto que, según la ruta que ha diseñado, se sitúa en torno a los 2.900 kilómetros, aunque él mismo asume que el recorrido final será mayor.

La figura de este vecino de Moguer representa una manera muy concreta de entender el ciclismo, alejada de la competición profesional y más vinculada al desafío individual. Su proyecto vuelve a situar el foco en quienes hacen del deporte una herramienta de resistencia, constancia y voluntad. La ruta hasta Roma se presenta así como un nuevo capítulo en una trayectoria marcada por la determinación personal y por la decisión de seguir poniéndose a prueba a una edad en la que muchos reducen la exigencia física.

Fuente: Cedida a Huelva Hoy.

Su trayectoria en este tipo de viajes comenzó con el camino hacia Santiago de Compostela, una experiencia inicial que fue ampliando progresivamente hasta incluir Fátima, la vuelta a la península ibérica y, más recientemente, una ruta hasta París. El proyecto de este año va un paso más allá. Su intención es salir el próximo 4 de mayo desde Moguer con destino a la capital italiana, aunque sin fijarse una fecha cerrada de llegada. La prioridad, insiste, no está en el tiempo invertido, sino en completar el trayecto.

Para Juan José Fernández, la motivación principal es el propio reto. Así lo resume de forma directa cuando se le pregunta por el origen de una empresa de semejante exigencia. No hay en su discurso grandes formulaciones épicas, sino una convicción sencilla: ponerse a prueba una vez más. En esta ocasión, incluso contempla la posibilidad de ampliar la ruta si las fuerzas le acompañan. Si logra alcanzar Roma en buenas condiciones, se plantea continuar hasta la punta de la península italiana, pasar a Sicilia, seguir hacia Cerdeña y regresar en ferry hasta Barcelona o Valencia, para después completar también en bicicleta el último tramo hasta Huelva.

Juan José viaja solo. Ya lo ha hecho en otras ocasiones, aunque admite que no siempre ha sido por elección. Le gustaría contar con un compañero de ruta, pero la duración de estos trayectos y la exigencia física que implican hacen difícil encontrar a alguien que pueda acompañarlo durante tantos días. En alguna experiencia anterior sí compartió parte del camino con otros ciclistas, como en el viaje a Fátima, pero la mayor parte de sus grandes recorridos los ha realizado en solitario, apoyándose únicamente en su capacidad de resistencia y en la determinación de seguir adelante.

Fuente: Cedida a Huelva Hoy.

El moguereño ha previsto una salida con primera parada en Dos Hermanas, donde ya tiene reservada una noche en un camping. Desde allí pondrá rumbo hacia Jaén buscando después Valencia, para enlazar con la costa y continuar por ese trazado hasta las proximidades de Roma. Su idea es dejar el equipaje en un camping situado a unos 30 kilómetros de la ciudad y entrar después en bicicleta para completar simbólicamente el objetivo. A partir de ahí, el desarrollo del trayecto dependerá del estado físico con el que llegue a ese punto.

Juan José no viajará en una bicicleta convencional, sino en una bicicleta eléctrica, una circunstancia que marca también sus necesidades diarias. Por ello, su primera opción de alojamiento son los campings, donde pueda recargar la batería y descansar. No obstante, su experiencia previa le ha enseñado que no siempre será posible. De hecho, explica que en viajes anteriores ha tenido que dormir “donde ha podido” e incluso pasar alguna noche a la intemperie. Esa incertidumbre forma parte de una ruta en la que cada jornada presenta su propia dificultad.

Recuerda, por ejemplo, el día en que entró en Francia camino de París. Aquella jornada, marcada por la lluvia, la dificultad de comunicarse en otro idioma y una suma de problemas, estuvo a punto de hacerle desistir. Según relata, llegó a pensar en darse la vuelta. Fue entonces cuando el apoyo de uno de sus hijos resultó decisivo para que continuara. Esa experiencia le sirve ahora como referencia de cara a la nueva salida: si llegan los problemas, tratará de pensar en quienes han respaldado su proyecto para sacar fuerzas y no rendirse.

Fuente: Cedida a Huelva Hoy.

Porque si algo atraviesa su relato, además del esfuerzo físico, es la dimensión profundamente personal del viaje. Pedalear durante horas, durante días y durante semanas, deja también espacio para pensar. Y en ese tiempo de carretera, Juan José asegura que cabe de todo: reflexiones, recuerdos, dudas y emociones. Confiesa incluso que ha llorado sobre la bicicleta. Uno de los episodios que más le marcó fue el de la salida para la vuelta a la península ibérica, cuando la misma mañana en que iba a comenzar la ruta encontró muerto a su perro.

 Durante el trayecto escucha Spotify a través de un altavoz colocado en el manillar, un recurso que le ayuda a sobrellevar las largas horas de pedaleo. No elimina la dureza del camino, pero sí aporta un acompañamiento constante en una ruta que, por su duración, obliga a convivir tanto con el silencio como con los propios pensamientos.

La idea de acometer largas distancias nació hace unos siete u ocho años, a raíz de una conversación con un compañero de trabajo al que propuso, casi en tono de broma, marcharse hasta Santiago. Aquel primer viaje dejó secuelas físicas que le hicieron pensar que no repetiría, pero cuando se recuperó volvió a sentir la llamada del camino. Desde entonces, cada nueva ruta ha ido ampliando la anterior, tanto en kilómetros como en ambición.

Fuente: Cedida a Huelva Hoy.

En cuanto a la financiación del viaje, Juan José destaca la ayuda del Ayuntamiento de Moguer en labores de contacto y gestión. En cuanto a apoyos privados, menciona la colaboración que ha recibido de algunas personas y negocios concretos, como el Bar Restaurante Los Descubridores, Manuel Rebollo, Club ciclista los Domingueros, AFAME, Decal España, Agrocontrol Ibérica, Bar Zenobia, Asociación Silvestrista Nueva Era, Mauricio Motor, Javi Calero, Paco el Tigre, Paco Melo, Alfaro o Paco Vera.