El último mensaje de Carolina Marín como jugadora: reivindica el valor del trabajo y la resiliencia

La deportista onubense se despide del bádminton donde comenzó: en el pabellón Diego Lobato de Huelva

Carolina Marín ha puesto fin a su carrera en el bádminton con una despedida cargada de emoción en el pabellón Diego Lobato de Huelva, el escenario en el que se reencontró con sus orígenes y con buena parte de los recuerdos que han marcado una trayectoria de 24 años de dedicación al deporte.

La deportista onubense explicó que su decisión responde a la necesidad de priorizar su salud, su bienestar personal y su entorno más cercano. “Quiero dedicar más tiempo a mi familia, a mis amigos y escuchar lo que el cuerpo me pida”, afirmó, dejando claro que inicia una nueva etapa alejada de la exigencia de la alta competición. Marín subrayó que se marcha con la tranquilidad de haber tomado una decisión “muy meditada” y convencida de que es “la mejor decisión de mi vida”.

Fuente: Carlos Martínez Brea.

Durante su comparecencia, la jugadora reconoció el impacto emocional del momento. “Lloré mucho”, confesó, al tiempo que describía una sensación ambivalente entre la tristeza por cerrar una etapa y la gratitud por todo lo vivido. “Son 24 años de mi vida y no voy a pasar tanto tiempo con otra cosa”, añadió, evidenciando el peso de una carrera marcada por la entrega total.

Uno de los aspectos centrales de su intervención fue el papel de las lesiones, que han condicionado distintos momentos de su trayectoria. Marín rechazó la idea de la suerte como factor determinante: “No creo en la suerte, la suerte se trabaja”. Aunque reconoció que sin tantos contratiempos físicos quizá habría logrado más, prefirió poner el foco en el aprendizaje adquirido. En especial, recordó la lesión sufrida en París, que definió como un punto de inflexión. “No me traje la medalla que quería, pero me volví con la medalla del cariño de la gente, y esa se guarda en el corazón”, explicó.

Fuente: Carlos Martínez Brea.

La exjugadora insistió en que su trayectoria no responde a fórmulas ocultas. “No hay ningún secreto, es trabajo, trabajo y trabajo”, señaló, destacando la importancia de la constancia, la autoexigencia y la competitividad como pilares fundamentales de su carrera. En esa línea, relativizó el talento innato: “El talento es una pequeña parte; la mayor parte ha sido trabajo”.

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Más allá del cierre competitivo, Marín dejó claro que no se desvinculará del bádminton, el deporte que ha marcado su vida. “Todo lo que me ha dado el bádminton lo tengo que devolver de alguna manera”, afirmó. Entre sus planes, aunque aún por definir, contempla la posibilidad de implicarse en proyectos, impartir charlas o ayudar a otros desde su experiencia: “Mi objetivo es poder ayudar a los demás”.

Fuente: Carlos Martínez Brea.

El regreso al pabellón Diego Lobato tuvo un fuerte componente emocional. Marín habló de “muchísima nostalgia” al recordar sus primeros años, los entrenamientos y las competiciones, así como la presencia de sus padres en la grada. “Es como un déjà vu entre la niña de 8 o 9 años y la mujer de 32”, señaló. En ese recorrido, destacó los valores adquiridos a través del deporte: “El sacrificio, el esfuerzo y la resiliencia son cosas que me ha dado el bádminton”.

Fuente: Salesianos Huelva en redes sociales.

La jugadora también quiso poner en valor el papel de Huelva en su vida personal y profesional. “Huelva me ha dado la vida”, afirmó, recordando la dificultad de marcharse con 14 años y la importancia de su ciudad como espacio de retorno y conexión. Asimismo, agradeció el cariño recibido por la ciudadanía: “La gente se acerca a darte las gracias por lo que transmites, y eso es muy emocionante”.

Fuente: Carlos Martínez Brea.

En cuanto a su estado físico, Marín reconoció que su futuro estará condicionado por las secuelas en la rodilla derecha, tras varias intervenciones. “Tengo limitaciones y tengo que ser realista”, admitió, señalando que deberá priorizar actividades de bajo impacto. Aun así, relativizó la situación: “Mientras pueda caminar, para mí es suficiente”.

Fuente: Salesianos Huelva en redes sociales.

En su balance final, la deportista se mostró orgullosa del impacto generado en el bádminton en España, especialmente en términos de visibilidad. “Cuando yo era pequeña, mucha gente no sabía lo que era este deporte, y ahora está en boca de todos”, destacó. Sin embargo, también reconoció que existen aspectos mejorables: “Se podrían haber hecho mejor las cosas y queda mucho trabajo por hacer”, en referencia al desarrollo estructural, la formación de entrenadores y el crecimiento de licencias.

Fuente: Carlos Martínez Brea.

Finalmente, Marín dedicó unas palabras de agradecimiento a sus padres, a quienes señaló como una pieza clave en su trayectoria. Recordó el momento en que, con 14 años, tuvo que marcharse de casa y el apoyo recibido entonces: “Si eres feliz, nosotros también lo seremos; y si quieres volver, las puertas de casa siempre estarán abiertas”. Un mensaje que, según explicó, le dio la tranquilidad necesaria para afrontar el camino que tenía por delante.