¿Dónde está María Jesús Montero?

La candidata socialista a la Presidencia de la Junta, dos semanas después del 17M, parece desaparecida 
Montero se dirige al atril para comparecer
photo_camera Montero se dirige al atril para comparecer

Dos semanas después del 17 de mayo, la gran pregunta que muchos andaluces se hacen es sencilla: ¿dónde está María Jesús Montero? Quien se presentó como la gran esperanza para relanzar al PSOE andaluz y liderar una alternativa de gobierno parece haber desaparecido de la escena política autonómica en un momento en el que precisamente se espera más presencia, más liderazgo y más iniciativa.

Tras unos resultados lejos de las expectativas generadas, el silencio y la escasa actividad pública proyectan una imagen difícil de entender. La oposición no puede ejercerse desde la ausencia. Los ciudadanos esperan que quien aspira a gobernar Andalucía esté presente en los debates importantes, fiscalice la acción del Gobierno y marque una hoja de ruta clara para el futuro. Hoy, sin embargo, cuesta percibir ese papel en María Jesús Montero.

María Jesús Montero
María Jesús Montero

A esta sensación de desaparición se suma otra incógnita que sigue sin resolverse: si realmente está dispuesta a permanecer al frente de la oposición durante toda la legislatura. La falta de un compromiso rotundo sobre su continuidad alimenta las dudas sobre si su proyecto en Andalucía es una apuesta a largo plazo o una etapa circunstancial condicionada por otros intereses y responsabilidades políticas.

El PSOE andaluz necesita liderazgo, pero también necesita certidumbre. Y los andaluces tienen derecho a saber si la persona que asumió la responsabilidad de encabezar la alternativa al actual Gobierno está plenamente comprometida con esa tarea. Porque la política no consiste solo en aparecer durante las campañas electorales; también exige dar la cara cuando los resultados no acompañan y mantenerse al frente cuando llegan las dificultades.

A día de hoy, la sensación es que María Jesús Montero está desaparecida de la política andaluza. Y cuanto más tiempo pase sin despejar esa percepción, más crecerán las dudas sobre su capacidad y su voluntad de liderar la oposición en Andalucía durante los próximos años.