La (falta de) lealtad de la ministra Ribera

La titular de Transición Ecológica ninguneó a Almonte en su visita del viernes a Doñana
Teresa Ribera, ministra de Transición Ecológica
photo_camera Teresa Ribera, ministra de Transición Ecológica

En cualquier municipio de nuestro país, el alcalde o alcaldesa es la máxima autoridad. La máxima. Y eso lo debe saber la ministra de Transición Ecológica y Reto Demográfico, Teresa Ribera.

Por tanto, no se entiende, o sí, el feo que hizo este viernes al Ayuntamiento de la localidad, y por ende a su población, al visitar una finca de Doñana, en el término municipal de Almonte, y ningunear a su alcalde, Francisco Bella, y al resto de la Corporación municipal que, nos guste más, nos guste menos, preside. 

La ministra debiera recordar que trabaja para los que votaron a su partido en las pasadas elecciones generales y para los que se decantaron por otras opciones a la hora de meter la papeleta en la urna. Para todos.

Por eso, haría bien la señora Ribera en aportar su granito de arena para que la imagen de los representantes gubernamentales, de algunos, no se vea tan empañada ni tan sectaria. O eso parece.