Pablo Iglesias no quiere medios privados: "Atacan la libertad de expresión"
La alergia de Pablo Iglesias a los medios de comunicación de titularidad privarida ha vuelto a sacar el fantasma de la censura en España. Lo dijo hace siete años: "los medios privados atacan la libertad de expresión".
Y ahora, estos días, ha justificado la pregunta del CIS que planteaba que en relación al coronavirus se restrinja la libertad de información para utilizar sólo "fuentes oficiales", es decir, lo que comunique el Gobierno.
"Creo que todo el mundo en este país se ha dado cuenta de que determinados sectores de la ultraderecha mediática y política han normalizado la mentira, el bulo y el ataque sin escrúpulos como forma de hacer política y tratar de influir", asegura Iglesias en el programa Al Rojo Vivo de La Sexta.
"Si la información es un derecho, en la medida en que un derecho se convierte en susceptible de mercantilización y en susceptible de ser una propiedad privada, se convierte en un privilegio. Por lo tanto, lo que ataca la libertad de expresión es que la mayor parte de los medios sean privados", afirmaba el líder de Podemos en una entrevista a GalizaAnoZero.tv.
También hace siete años, en una entrevista a la televisión chavista que recoge El Español, lamentaba: "Hay quien tiene cañones, quien tiene misiles y quien tiene presentadores de TV". "Es antidemocrático que en España los grandes medios de comunicación sean de propiedad privada de multimillonarios".
El periódico de Pedro J. Ramírez recuerda que la relación entre Podemos y los medios ha tenido sus momentos críticos. Ya en 2017 la Asociación de la Prensa de Madrid tuvo que emitir un comunicado ante la petición de amparo de varios periodistas que decían sentirse "acosados y presionados por el equipo directivo de Podemos, encabezado por Pablo Iglesias".
Entonces, señalaba dicho diario que los ataques de Iglesias se materializaban "de manera reiterada y desde hace más de un año en ataques a periodistas en sus propias tribunas, en reproches y alusiones personales en entrevistas, foros y actos públicos, o directamente en Twitter".
Otra pregunta polémica del CIS
“¿Cree Usted que en estos momentos habría que prohibir la difusión de bulos e informaciones engañosas y poco fundamentadas por las redes y los medios de comunicación social, remitiendo toda la información sobre la pandemia a fuentes oficiales, o cree que hay que mantener libertad total para la difusión de noticias e informaciones?”. Esta ha sido otra de las preguntadas lanzadas en el CIS de José Félix Tezanos y que han rechazado tanto jueces y fiscales, según Europa Press.
Fuentes del Tribunal Supremo citadas por dicha agencia recuerdan que el ejercicio del periodismo está sujeto a responsabilidad civil y penal y que se cuenta además con una amplia jurisprudencia dictada por el Tribunal Constitucional (TC) sobre el derecho consagrado en el artículo 20 de la Carta Magna que no puede ser ignorada. Por lo que consideran que esta pregunta del CIS puede ir en contra de la doctrina constitucional.
“La libertad de opinión e información son básicas en sociedades democráticas y libres”, apuntan, y además califican la pregunta del CIS de “globo sonda que alude a la existencia de bulos para tratar quizá de calmar las críticas al Gobierno por la gestión de la crisis”.
En fuentes fiscales se añade que, en todo caso, acotar y censurar la libertad de información constituiría una medida claramente autoritaria y profundamente antidemocratica, dado que la libertad de prensa y la transparencia son aún más necesarias si cabe en situaciones de crisis “frente a los abusos y derivas autoritarias del poder político”.
La Asociación Profesional de la Magistratura Manuel Almenar señala que la regulación española de la actividad de los medios de comunicación es “más que suficiente” para garantizar el correcto desarrollo de la profesión e incluso para corregir “posibles disfunciones o excesos”, recoge el digital Al cabo de la calle.
Por su lado, la presidenta de Foro Judicial Independiente (FJI), Concepción Rodríguez, también defiende que los periodistas “deben ser especialmente protegidos”, ya que a su juicio, “cumplen una función vital en cualquier democracia como es contribuir a la opinión pública”.
Por tanto, entiende que establecer algún tipo de límite a la información sería “poner puertas al campo”.