Julio Díaz: "Mi teléfono nunca dejó de sonar"

El palmerino Julio Díaz es uno de esos raros ejemplos en los que, pese a haber desarrollado un intenso y reconocido trabajo, al final eso no se ve recompensado en las urnas. Queredme menos y votadme más, que decía Julio Anguita.

Díaz, que llegó a ser vicepresidente del Parlamento andaluz, siempre fue leal a Juan Marín, y trató de que no le salpicaran las guerras internas en su partido, el naranja, que pasó de 21 a 0 escaños.

Y así permaneció en una legislatura en la que ni él ni su presidente ni su formación merecerían, posiblemente, haber pasado a la nada en términos políticos.

El ex parlamentario andaluz ha anunciado este lunes que ha decidido regresar al sector del que procede, el privado.

"Para mí -escribe en sus redes sociales-, es el momento de centrarme en mi actividad profesional".

Y es que, según añade, su teléfono "nunca dejó de sonar" para concluir con una promesa: "Prometo que no dejaré de luchar por lo que creo esté donde esté siempre".

Los aplausos, en forma de comentarios, no se han hecho esperar.

Antonio Suárez Candilejo