La cantera cofrade marca el inicio del Viernes de Dolores en Huelva

Los centros educativos también han celebrado sus procesiones infantiles

Huelva despierta este Viernes de Dolores con ese pulso distinto que solo se siente cuando la Semana Santa está a punto de comenzar. Se acabó la espera para los cofrades onubenses, que vuelven a mirar al cielo, a las calles y a los templos con la certeza de que ya todo ha empezado.

En este primer gran día, la Hermandad del Prado, con la Virgen del Prado, y la Hermandad de la Sagrada Lanzada, con la Virgen de los Dolores, recorrerán las calles de la ciudad. Con ellas, el Viernes de Dolores vuelve a convertirse en ese punto de partida en el que la ciudad comienza a latir al ritmo de las trabajaderas, los pasos y la emoción contenida durante meses.

Pero la jornada no ha comenzado solo con la mirada puesta en la tarde. La mañana ha tenido un protagonismo especial gracias a los más pequeños, que han vuelto a demostrar que la tradición cofrade también se aprende desde la infancia y se vive con la misma intensidad.

El Centro de Educación Infantil ‘Cubiletes’ ha celebrado por primera vez su procesión, sumándose a una nómina de cortejos escolares que cada año crece en la ciudad. A pesar de ser su estreno, la procesión ha cuidado cada detalle, reflejando el esfuerzo y la ilusión de quienes la han hecho posible.

A esta cita se ha sumado también la procesión del Colegio María Inmaculada, que ha vuelto a dejar una imagen reconocible por su esmero y dedicación. Con el paso de los años, este cortejo se ha consolidado como una de las referencias dentro de las procesiones infantiles, manteniendo una línea marcada por el cuidado y la implicación.

Estos días previos han dejado numerosas estampas similares en distintos puntos de la ciudad, donde los centros educativos han sacado sus particulares estaciones de penitencia. La jornada de hoy no ha sido una excepción, reforzando la idea de que la Semana Santa en Huelva empieza mucho antes de que lo hagan las grandes cofradías.

Los más pequeños han vuelto a abrir el camino, dejando claro que el relevo está asegurado y la pasión cofrade sigue viva en cada generación. Con ellos, la ciudad ha comenzado a caminar hacia una Semana Santa que ya se siente en cada rincón.