El programa, que se prestaba en los centros provinciales del IAM ubicados en las capitales, amplió también en 2014 su cobertura para acercar los servicios a toda la geografía, extendiéndolo a todos los municipios en los que hay Centro Municipal de Información a la Mujer (CMIM). Durante el primer semestre de este año, el servicio ha llegado a 161 menores víctimas en zonas rurales y a 268 en las capitales an-daluzas. Junto a ello, se ha prestado asesoramiento a 289 madres, 97 en los municipios y 192 en las capitales.
Por tramo de edad, el 54,3% de las niñas y niños tenían entre 6 y 10 años, un 28,4% entre 11 y 14 años, un 11,9% más de 14 años y un 5,4% menos de seis años.
La atención psicológica a hijos e hijas de víctimas de violencia de género pretende aumentar la autoestima, resolver conflictos psicológicos derivados de su situación, potenciar actitudes y comportamientos empáticos, así como eliminar los estereotipos y prejuicios de género. Con respecto a las madres, se les enseña a identificar señales de alarma previas a la reproducción de conductas violentas por parte de las hijas e hijos, a mejorar las relaciones entre madre y menor y a orientar sobre las pautas educativas más adecuadas a cada edad.
Las niñas y niños que, desde edades muy tempranas, están expuestos a la violencia de género en sus hogares corren el riesgo de reproducir esos patrones o sufrir secuelas que lastren el resto de su vida. A ello se añaden los problemas derivados del derecho del maltratador a los regímenes de visita, que puede dar lugar a que el menor se convierta en víctima directa como instrumento de daño del agresor hacia la madre. La propuesta andaluza de Pacto de Estado, presentada en 2015, incluye la iniciativa estatal de suspender el régimen de visitas para los maltratadores.