Entrevista: La cantante e influencer flamenca Rocío "La Luvera" sobre el complejo mundo del cante: “la pandemia fue un golpe bajo para los artistas”

Cuando tenía ocho años, Rocío "La Luvera" ya cantaba en el centro formativo de flamenco Amparo Correa de la provincia de Huelva. Nacida dentro de una familia amante del cante y del arte, el flamenco siempre ha estado presente en su vida. "En casa siempre se ha puesto música, sevillanas, los típicos grupos de Los romeros de la Puebla, María de la Colina o Ecos del Rocío. Doy las gracias constantemente a mis padres por transmitirme la pasión por el cante", cuenta la artista. Siendo una niña de apenas diez años ya sabía que lo suyo con el flamenco era un flechazo.

Para Rocío, nada ha sido regalado. Con solo tres años, ya había pisado su primer escenario. Ahora tiene 32 y afirma que su única meta es seguir creciendo dentro de un mundo que le abre las puertas solo a unos pocos.

“He realizado decenas de cursos con distintos profesores y bailaores de la talla de Pastora Galván, he colaborado en muchos discos de sevillanas y de flamenco como los de El Barrio”. Rocío también fue una de las caras visibles del programa musical Yo soy del Sur de Canal Sur y su voz ha sonado en documentales de RTVE.

Afirma que la tele y los concursos no son lo suyo, aunque admite que fueron un empujón para su carrera y obtuvo numerosos primeros premios de la provincia cuando era solo una adolescente. “Me desvinculé un poco de los concursos porque te vas haciendo mayor y las cosas empiezan a doler un poco más. No quise seguir ese camino".

“Premios, concursos y colaboraciones han sido un chute de energía para mí, pero sin duda mi mayor logro es dedicarme de pleno a lo que me apasiona y tener la calidad de vida que tengo gracias a ello”.

Muchos artistas denunciaron públicamente el desamparo que sufrían durante la pandemia ¿cómo lo viviste tú?

“Fue horrible, los artistas estábamos perdidos de la mano de Dios. La cultura sufrió muchísimo y nosotros no teníamos respaldo ninguno. La gente me pedía vídeos, pero yo no obtenía remuneración ninguna”.

“Mi mayor miedo era que la gente se olvidara de mí, entonces me hacía cada día un vídeo y lo subía a mis redes sociales como diciendo, ¡oye, que sigo por aquí!”, cuenta la cantante, entre risas nerviosas.

“Cuando por fin se reanudaron los conciertos, cogí el COVID. Una vez me recuperé, empecé a remontar pero todo iba muy lento y en verano vino la nueva ola con fuertes restricciones”.

“No tuve más remedio que irme a trabajar varios meses como auxiliar de enfermería a Barcelona y cuando volví, en el mes de agosto, tenía programados siete conciertos. Finalmente solo pude hacer uno. El resto se cancelaron todos porque no nos podíamos juntar, porque en los bares no podía haber música en directo”.

A Rocío todavía le tiembla la voz cuando recuerda aquella etapa. “Ahora miro hacia atrás y digo, ¡ay, lo que hemos pasado!. Yo busqué otro tipo de trabajos y la verdad es que el año pasado, —cuando pude volver a mi oficio— fue muy bueno. Hemos podido remontar”.

¿Qué te hizo no renunciar a tu profesión?

“La pasión que le tengo. Es lo que más me gusta en el mundo, cantar y bailar. Y si pasa otra vez echaré mano de otra cosa. No se me caen los anillos con nada pero intentarlo lo vamos a intentar”.

“El mayor logro de mi carrera, más que algún premio o reconocimiento obtenido, es poder dedicarme de pleno a ello. A veces mi hijo se queja porque en fin de semana no podemos estar juntos, pero yo le digo que tengo la suerte de poder llevarlo al cole, de poder estar todos los días juntos, recogerlo o poder ir al médico. Mucha gente que tiene otro tipo de trabajo no pueden disfrutar de esas cosas, yo sí”.

¿Disfrutas de salir de tu casa para trabajar?

“Lo disfruto mucho y mi trabajo tiene un gran componente de incertidumbre porque no sabes si te va a faltar o no en algún momento ni cuánto vas a ganar. A mí me gusta, no me pesa y voy sola a todos lados con mi coche. Me encanta conducir”.

“El año pasado tuve que cogerme noviembre entero de vacaciones porque estaba cansada. Me costaba seguir trabajando, arreglarme, coger el coche. Son muchos días sola en la carretera, cuidándome la voz y días antes no puedo salir. Hay veces que no puedo hacer todo lo que me apetece pero estoy muy feliz porque me dedico a lo que me gusta”.

¿Cómo llevas el tema de las redes sociales?

“En ese aspecto me siento afortunada. Tengo pocos haters y cuando los tengo intento no entrar al trapo, si entro al trapo es de forma privada, nunca lo publico para no darle importancia a eso”.

“La gente que me quiere me va a apoyar, me va a ver. Me centro en los mensajes bonitos que son muchos aunque los otros a veces te hacen daño. A través de las redes sociales es muy fácil hablar y perdemos el filtro. Tú no conoces a esa persona de nada como para faltarle el respeto”.

Hablando de El Rocío, ¿cómo lo vives?

“Soy de Almonte y vivo aquí. El Rocío lo cojo con muchísimas ganas, es mi fiesta y es para lo único que tengo vacaciones. Como mi trabajo es incierto, nunca tengo hueco para mí. Es lo más esperado del año. La gente hace operación bikini y yo hago operación Rocío”.

“Mi hijo tiene seis años y cuando hemos vuelto de la pandemia hemos empezado a disfrutar todo esto doblemente: vamos a caballo, lo pasamos con la familia, con los amigos y estamos deseando que llegue esta próxima romería porque es una ilusión para todos en casa”.

“El Rocío es nuestra fiesta, se celebra Pentecostés, sale nuestra patrona que es la Virgen del Rocío, aunque también hay gente en el pueblo y en toda Huelva a la que no le gusta y pueblos de la provincia que no tienen hermandades, pero normalmente el onubense se siente rociero y tiene devoción y fe a la Virgen del Rocío”.

"Cada lunes de Pentecostés, desde que tengo 10 años, le canto a la Virgen del Rocío en la aldea durante su recorrido. Desde que tengo a mi niño le cantamos los dos juntos".