Galería | Huelva no aparta la mirada: la Esperanza ya está en la calle

Fuente: Saúl García
Una salida marcada por la devoción, con vivas que se repiten a su paso y una lluvia de pétalos que convierte su caminar en una escena única

La puerta de Santa María de la Esperanza se abre en pleno corazón de Huelva y, con la salida del Santísimo Cristo de la Expiración, la ciudad comienza a latir de otra manera. Llega uno de esos momentos que se esperan con una emoción que se guarda dentro y solo aparece cuando todo empieza.

El Cristo de la Expiración avanza y la noche encuentra su sentido. Hay algo en su forma de caminar que invita al recogimiento; el ambiente cambia sin necesidad de imponerse y el Miércoles Santo se detiene a su paso.

Fuente: Saúl García
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Tras Él, Nuestra Señora de la Esperanza aparece y todo se detiene sin que nadie lo pida. Morenita y choquera, con esa forma de estar que no se explica, pero se siente desde el primer momento en el que asoma. No es solo verla, es saber que está ahí y vuelve a encontrarse con su gente. Entonces, todo cobra sentido.

La calle se acerca a Ella sin prisa, como quien no quiere perder nada. Hay cariño en la forma de mirarla, devoción en cada gesto y una manera de esperarla que nace de dentro. Los pétalos comienzan a llover, dejando un manto en las calles, y las manos, las miradas y los suspiros recorren sus pasos para decirle a la Virgen que está en su casa y Huelva la siente suya.

Fuente: Saúl García
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Fuente: Saúl García
Fuente: Saúl García
Fuente: Saúl García

Sus costaleros la mecen con una delicadeza que emociona y un compás que no se improvisa, se lleva dentro y se sostiene con el cuidado de quien sabe lo que significa. Cada movimiento tiene algo de entrega, respeto y, sobre todo, una verdad que lo dice todo.

Alrededor, nadie quiere apartar la mirada, porque hay imágenes que no se contemplan solo con los ojos, sino que se quedan dentro. Y es que la Esperanza no solo pasa, la Señora se queda.