Galería: La Lanzada asoma y la tarde se queda prendida en Las Colonias
Las puertas de la parroquia de Nuestra Señora de los Dolores se abren en Las Colonias y el silencio se impone sin necesidad de aviso, marcando ese instante en el que todo empieza a cambiar. El Santísimo Cristo de la Sagrada Lanzada comienza a asomar y la tarde se transforma poco a poco, con la serenidad que caracteriza a esta hermandad.
El misterio gana la calle con un andar templado, firme y medido, de esos que no necesitan imponerse para hacerse notar. Cada chicotá marca el ritmo con naturalidad, dejando una estampa sobria que se sostiene por sí sola, mientras el tiempo parece acompasarse al paso del Señor.
La salida se desarrolla con ese aire propio de las cofradías de barrio, donde todo fluye con sencillez. Desde el interior del templo hasta los primeros metros en la calle, la escena se construye desde el recogimiento, con una cadencia que se mantiene constante y reconocible.
Tras el paso del Cristo, la Virgen de los Dolores vuelve a ponerse en la calle, después de haberlo hecho ya el pasado Viernes de Dolores, reafirmando esa presencia continua que la vincula al barrio en sus días más señalados.
La cofradía inicia así su recorrido desde Las Colonias, avanzando con calma en una tarde que acompaña sin imponerse, mientras la procesión se abre paso con esa forma de entender la Semana Santa que se transmite sin palabras.