Teresa, una mujer onubense de 70 años, sufrió un ictus el 27 de diciembre de 2024 que afectó gravemente a su movilidad. Desde febrero comenzó a acudir tres días por semana a sesiones de rehabilitación en el Hospital Vázquez Díaz. Sin embargo, a finales de agosto el tratamiento quedó interrumpido.
Según relata su esposo y cuidador, el centro sanitario argumentó que “el tiempo de rehabilitación ya había transcurrido” y no se observaba mejoría suficiente. Sin embargo, la familia insiste en que Teresa necesita continuar con las sesiones para estimular su movilidad. En la hoja de evolución clínica se refleja que la paciente “marcha en paralelas con ayuda de una persona y sin control de la pierna pléjica, que el fisioterapeuta debe corregir constantemente. No marcha autónoma ni con ayudas técnicas”.
El esposo asegura contar con vídeos que muestran la evolución de su mujer y ha presentado un escrito al Defensor del Pueblo Andaluz, además de mantener conversaciones con responsables del hospital.
Por su parte, desde el Hospital Vázquez Díaz señalan que Teresa “ha recibido el tratamiento durante todos los meses que ha considerado adecuado el equipo médico que la atiende” y que continuará bajo seguimiento mediante revisiones periódicas para evaluar su estado de salud.
Mientras tanto, cuidador y paciente piden retomar cuanto antes la rehabilitación para no frenar la mejoría que, aseguran, se había logrado en los últimos meses.