Mario Samper, presidente de la Asociación Víctimas Descarrilamiento Adamuz, alzó este viernes la voz en la Plaza de las Monjas de Huelva para reclamar “verdad, justicia y respeto” en memoria de las víctimas del siniestro ferroviario del 18 de enero en la línea Madrid-Huelva. En un acto cargado de emoción y reivindicación, Samper leyó un manifiesto en el que recordó que 26 onubenses perdieron la vida en aquel accidente, junto a otras 20 personas de distintas provincias y nacionalidades, mientras cerca de 200 resultaron heridas, algunas de ellas de gravedad.
Durante su intervención, Samper subrayó que “a todos nosotros nos cambió la vida en apenas unos segundos”, al evocar el impacto irreversible de una tragedia que destrozó a familias enteras que regresaban de estudiar, trabajar o disfrutar de su tiempo libre. El presidente de la asociación puso nombre a decenas de las víctimas en uno de los momentos más conmovedores del acto, antes de solicitar un minuto de silencio en su memoria.
Pero el homenaje no se limitó al recuerdo. Dos meses después del descarrilamiento, Samper insistió en que la concentración también tenía un marcado carácter de denuncia. “Hoy no es solo un día para honrar y recordar a los fallecidos. Hoy también es un día de reivindicación”, afirmó ante los asistentes, para exigir una investigación “limpia, sin contaminaciones, imparcial y exhaustiva” que permita esclarecer lo ocurrido y evitar que una tragedia similar vuelva a repetirse.
En su discurso, el representante de las víctimas reclamó además la asunción de responsabilidades “tanto penales como políticas”. A su juicio, lo sucedido “no ha sido simplemente un accidente”, sino que podría responder a “una negligencia, un error humano o la dejadez” de quienes deben garantizar la seguridad del ferrocarril.
Samper también vinculó el siniestro con la situación de precariedad de las infraestructuras ferroviarias en la provincia. Denunció que “la alta velocidad muera en Sevilla” mientras en Huelva los trenes circulan “apenas a 30 kilómetros por hora debido al estado precario de las instalaciones”. En ese sentido, trasladó el miedo de muchos usuarios a volver a subir a un tren “con el temor de que no llegue a su destino”.
El manifiesto concluyó con una llamada directa a la movilización social. “Huelva tiene que despertar”, proclamó Samper, animando a la ciudadanía a defender sus derechos y a exigir un servicio ferroviario digno y seguro, como ya han hecho otros territorios. También agradeció el respaldo recibido en la plaza y aseguró que la asociación mantendrá su lucha “hasta que se conozca la verdad, se haga justicia y se respete a Huelva”.