Prueban en Huelva un gel que logra frenar el avance del fuego
El Puerto Exterior de Huelva ha sido escenario de una prueba de concepto de un nuevo gel ignífugo desarrollado por la empresa onubense Nexterra Agrotech, un material de nueva generación que no solo es capaz de apagar el fuego, sino también de impedir que las superficies tratadas lleguen a arder, incluso en condiciones de alta carga térmica.
El ensayo, dirigido por la responsable del área de Desarrollo de Innovación de la compañía, Chío Diez, se enmarca dentro del programa de innovación de Puertos del Estado Ports 4.0 y se desarrolló en un entorno controlado diseñado para reproducir escenarios reales de incendio. En la prueba estuvieron presentes el intendente del Servicio de Prevención, Extinción de Incendios y Salvamento del Ayuntamiento de Huelva, Javier Álvarez Bayo, así como responsables de la Autoridad Portuaria de Huelva, entre ellos Inmaculada Mora.
Nexterra Agrotech es una empresa de economía circular especializada en la transformación de quitosano, un biopolímero de origen natural que la compañía fabrica a partir de cangrejos de río procedentes de Isla Mayor, en la provincia de Sevilla. Esta materia prima se emplea en el desarrollo de soluciones técnicas con aplicaciones industriales, ambientales y, en este caso, en el ámbito de la protección frente a incendios.
Durante el primer ejercicio de la prueba se construyó una pila de pallets de madera, que fue rociada con una mezcla de gasoil y gasolina para generar una carga altamente inflamable. Antes de la ignición se aplicó el gel ignífugo en la zona central de la estructura. Al prender el fuego, las zonas no tratadas ardieron con normalidad, mientras que la parte protegida con el gel no llegó a incendiarse. Posteriormente, se realizó una segunda aplicación de gasoil directamente sobre la zona tratada, comprobándose que el fuego no prendía ni siquiera en contacto directo con el combustible.
En un segundo ejercicio se levantaron dos pilas verticales de pallets, ambas impregnadas de gasoil, pero solo una de ellas fue tratada previamente con el gel ignífugo. Al encender la pila no protegida, el fuego alcanzó una alta intensidad, sin embargo, no se propagó a la pila tratada, que actuó como una barrera ignífuga efectiva. Durante este ensayo, los bomberos estimaron que las llamas alcanzaron temperaturas cercanas a los 800 grados sin que la estructura protegida llegara a arder.
Los efectivos del servicio de bomberos presentes en la prueba mostraron un alto interés por el comportamiento del gel y manifestaron su intención de seguir de cerca la evolución del desarrollo, destacando su potencial aplicación en el ámbito forestal, donde la capacidad de crear barreras preventivas puede resultar determinante para el control de grandes incendios. A este potencial se suma la capacidad regenerativa de los suelos asociada al uso del quitosano, lo que refuerza el valor ambiental de la solución al tratarse de un material sostenible y bioregenerativo.