La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) ha apuntado que el carril por el que circuló el tren Iryo que descarriló el pasado domingo en Adamuz podría estar fracturado antes del paso del convoy. Esta hipótesis figura en la última actualización de la investigación que está elaborando el organismo, según ha informado Canal Sur.
Según explica la comisión en su informe preliminar, “se puede plantear la hipótesis de que la fractura del carril se produjo con anterioridad al paso del tren Iryo siniestrado y, por lo tanto, al descarrilamiento”. La CIAF señala que esta línea de trabajo se apoya en los primeros análisis técnicos realizados tras el accidente.
En concreto, el organismo indica que las muescas encontradas en las ruedas del tren y la deformación observada en la vía “son compatibles con el hecho de que el carril estuviese fracturado”. No obstante, subraya que estas conclusiones deben considerarse provisionales y pendientes de verificación mediante pruebas adicionales que se llevarán a cabo en las siguientes fases de la investigación.
La CIAF añade que el análisis se centrará ahora en determinar las causas de la rotura del carril, que por el momento se desconocen y respecto de las cuales no se descarta ninguna hipótesis. Además, las muestras del carril serán enviadas a un laboratorio metalográfico con el objetivo de esclarecer el origen de la fractura.
El informe detalla que las muescas fueron localizadas en los coches 2, 3, 4 y 5 del tren Iryo y que estas marcas son compatibles con un impacto en la cabeza del carril. Según la comisión, al estar interrumpida la continuidad de la vía, la parte anterior a la rotura habría recibido inicialmente el peso total de la rueda, provocando un leve descenso del carril.
La CIAF explica que, al no actuar de forma solidaria la parte posterior del carril, se habría generado momentáneamente un escalón entre ambos lados de la fractura, que habría golpeado la llanta de la rueda. “El hecho de que las muescas estén presentes solo en las ruedas de los ejes impares de la composición es compatible con el hecho de que la primera rueda de cada bogie recibiese el impacto de la cabeza del carril fracturado”, señala el informe.
Según añade la comisión, tras ese primer impacto el carril golpeado también se habría deformado y descendido al soportar el peso de la rueda. A velocidades próximas a los 200 kilómetros por hora, la segunda rueda pasaría apenas unas tres centésimas de segundo después, sin que el carril tuviera tiempo de recuperar su posición, lo que explicaría que no golpeara a esa segunda rueda.
En el caso del coche 5, la CIAF indica que las muescas detectadas presentan un patrón diferente al del resto, localizado en la zona exterior de la banda de rodadura. Estas marcas, según el informe, son compatibles con un impacto contra la cabeza del carril en una posición sin continuidad con la zona previa a la fractura.
La comisión considera compatible que, durante el paso del coche 5, el carril se estuviera volcando hacia el exterior, lo que habría provocado que el coche 6, el primero que descarriló, lo hiciera por una pérdida completa de continuidad en la rodadura.
Además, según la información adelantada por Canal Sur, la CIAF ha detectado muescas con un patrón geométrico compatible en las bandas de rodadura de algunas ruedas derechas de otros trenes que habían circulado por la zona antes del accidente. En concreto, se trata de un tren 130 de Renfe, que pasó por Adamuz alrededor de las 19.09 horas, y de dos trenes Iryo que lo hicieron aproximadamente a las 19.01 y a las 17.21 horas.