Mari Carmen Mayol, presidenta de Puntanimals: “Nos han llegado a tirar un cachorro al tejado para que nos hiciéramos cargo de él”

El sueño de Mari Carmen Mayol siempre fue construir un refugio donde los animales abandonados pudieran encontrar un nuevo hogar. Aunque se ha cumplido, cuando fantaseaba de pequeña con hacerlo realidad no se imaginaba que sería exactamente así. “Ahora, mi mayor deseo es cerrarlo. Nuestra meta es que la protectora pierda su razón de ser porque no existan aquellos perros abandonados y maltratados por sus dueños”, cuenta. 

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Puntanimals / Lourdes Morillo 

La idea de Mari Carmen se materializó en el año 2011, cuando junto a un grupo de amigos y conocidos decidió actuar. No tardó en quedarse sola en su ambicioso proyecto. “Cuando la gente vió lo que suponía esto, empezó a bajarse del barco. Me quedé sola y dejé mi trabajo para dedicarme a la protectora a tiempo completo”. 

Poco a poco, el vecindario de Punta Umbría comenzó a escuchar hablar del refugio y de su labor. Ahora, es la más conocida en toda la provincia onubense y cuenta con adoptantes y socios en distintos puntos de España y Europa.

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Puntanimals / Lourdes Morillo 

Dentro de sus instalaciones, construidas a base de materiales desmontables prefabricados y tejado de panel sandwich, se encuentran en la actualidad 130 perros. Una de las últimas incorporaciones a la gran plantilla —formada por perros de todas las edades, razas e historias de vida— es un joven podenco al que han llamado Aníbal. 

El podenco Aníbal llevaba días deambulando solo por el campo de Aljaraque hasta que entró en una finca privada y su dueña recurrió directamente a Mari Carmen. “Tardamos horas en cogerlo porque estaba muy asustado y dolorido. Cuando lo llevamos al veterinario, nos dijeron que no había mucho que hacer: tenía varias partes de su cuerpo con gangrena. Aún así decidimos darle una oportunidad y desde entonces estamos con medicación y a la espera de que pueda ser operado”, cuenta la presidenta. 

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Aníbal / Lourdes Morillo

Junto a las voluntarias —en torno a doce fijos— que ayudan con limpieza, paseos y otras funciones como el transporte, Mari Carmen ha visto “la peor y la mejor cara del ser humano”: “la gente abandona cajas de cachorros en nuestra puerta. Nos han dejado gatos medio muertos en días de lluvia en la entrada e incluso nos han llegado a tirar un cachorro al tejado por la noche”, narra la presidenta de la organización. 

A pesar de los cientos de perros que han pasado por el pequeño establecimiento, recuerda a cada uno de los que ha tenido la oportunidad de conocer. “Esto es para perros que no tienen hogar y están desamparados, como Aníbal. Muchas veces, nos llaman personas que se han aburrido de sus mascotas y quieren dejarlos aquí. Nos amenazan con matarlos o con tirarlos a la basura. Nosotros intentamos hacerlo lo mejor que podemos, pero tenemos muy pocas posibilidades”, lamenta. 

Reconoce que, aunque en ocasiones no puede más, todo se ve recompensado cuando uno de los perros sale por la puerta con una nueva familia. “Para mí significa la gloria. No me gustan todas las casas y a veces nos equivocamos, pero te acuerdas de cuando lo recogiste, dónde lo rescataste y en qué condiciones y de repente están en una casa con tanto amor y respeto que hace que merezca la pena seguir trabajando por esto”. 

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Mari Carmen con uno de los perros adoptados / Lourdes Morillo

Isabelle Toledo es profesora de francés en la Escuela Oficial de Idiomas. Su unión con Puntanimals comenzó hace más de una década, cuando adoptó a dos perros que habían sido rescatados por la entidad. Más tarde, decidió colaborar también como voluntaria realizando desde las labores de limpieza hasta trámites cruciales para el crecimiento de la protectora —como la creación de un refugio aprobado ya por el Ayuntamiento y la Junta— o participación en la organización de eventos para recaudar fondos. 

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Puntanimals / Lourdes Morillo 

Tras años de lucha, el proyecto del refugio se encuentra ya en una última etapa consistente en la tramitación del núcleo zoológico para lograr la apertura. Cuando Isabelle echa la vista hacia atrás, reconoce que ha sido un camino lleno de obstáculos de los que han logrado salir gracias a la caridad de la gente y al trabajo de pequeñas manos, como las de Mari Carmen, las del resto de voluntarios o las suyas propias. 

En Puntanimals trabajan más de una docena de voluntarios fijos. “Nadie obtiene ingresos por esto, ni siquiera Mari Carmen. En mi caso, me mueve el enfado de ver tanto maltrato y abandono. Soy de las que piensa que si algo no te gusta, en vez de criticarlo tienes que actuar para intentar cambiarlo en la medida de tus posibilidades. En este sitio sólo tenemos buena voluntad y corazón, pero nos falta el dinero”. 

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Voluntario de la protectora / Lourdes Morillo

El impacto de pequeñas acciones como la de Isabelle, familia de acogida y voluntaria, ayudó a rescatar durante el año pasado a más de 400 perros. De ellos, hasta 300 fueron dados en adopción. “Quizás yo no veré una Andalucía libre de maltrato animal y de abandono, pero dentro de algún tiempo, cuando nazcan los hijos de nuestros hijos, puede ser que el concepto haya cambiado. Amo profundamente a los perros y voy a luchar hasta el último soplo por ellos”, cuenta. 

Una de las patas que sustenta el funcionamiento del pequeño refugio son las familias de acogida. Un eslabón crucial puesto que son hogares a los que se derivan los perros que se encuentran muy enfermos o los cachorros, aunque para los segundos suele ser más fácil encontrar una casa que para los primeros. “Aquí han llegado perros en condiciones extremas, sobre todo los de cacería como los galgos. Recuerdo con mucho cariño a Perolo, un perro que recogimos en Lepe y que estaba prácticamente esquelético. Costó entender cómo alguien había permitido que un animal llegara a ese estado. Tenía pancreatitis severa y finalmente tuvimos que tomar la decisión de sacrificarlo. Quedas con el corazón roto aunque más grande, porque lo has dado todo para intentar que ese perro se salve”. 

Perolo, uno de los perros rescatados

Según Isabelle, adoptar un perro es la oportunidad para cambiar el mundo a mejor. “Desde hace un tiempo, adquirir un perro se ha convertido en un componente de estatus, como quien consume unos zapatos nuevos. Luego, cuando el perro de moda que has decidido comprar como un Braco de Weimar o de un Husky muestra su carácter, lo abandonas y acaban aquí entre nosotros”, afirma. 

Por suerte, cada vez hay más adopciones en Huelva, Andalucía o España. “Un perro adoptado te aporta muchas cosas. Muchas veces vienen rotos, maltratados y abandonados. Te dan la posibilidad de convertirte en una mejor persona y de darle una segunda oportunidad a un animal que solo tiene cosas buenas para darte”.


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