Crónica de un fraude anunciado
La agente literaria Carmen Balcells fue quien impulsó de manera elocuente el boom de los escritores latinoamericanos.
Gracias a esta premonitoria iniciativa pudimos acceder en su día a obras como El llano en llamas del mejicano Juan Rulfo, Hombres de maíz del Premio Nóbel Miguel Ángel Asturias o La fiesta del chivo del escritor de Arequipa Mario Vargas Llosa. También el realismo mágico literario que cultivó en sus libros Gabriel García Márquez, en la que me impresionó sobremanera la calidad novelística de un texto en el que Santiago Nasar sabía ya su destino desde el primer capítulo de la trama, que se desarrolla en un pequeño y aislado pueblo de la costa del Caribe.
Esto lo pongo en relación con los comicios electorales acaecidos en Venezuela en donde la crónica de un fraude fue anunciado mucho antes de que se produjera o se consumara la execrable noticia. Es la consecuencia directamente proporcional de una dictadura siniestra que se ampara en un régimen chavista abominable en donde la amenaza, la extorsión y el miedo son las divisas de sus más destacadas actuaciones.
Fuimos los integrantes del Partido Popular de la Comisión de Asuntos Exteriores al escritorio adyacente al Salón de los Pasos perdidos en donde se encuentra el reloj astronómico de Alberto Billeter. Los compañeros Esteban González Pons y Cayetana Álvarez de Toledo nos informaron de la grave crisis del País Sudamericano, alertándonos de que con toda probabilidad iba a pasar lo que ha pasado. Por lo que se decidió acceder a la invitación de Edmundo González y María Corina, no como veedores ni observadores internacionales, sino como garantes de la democracia ante la falta de transparencia de un proceso electoral que, como se ha visto, ha empleado todos los mecanismos para evitar su limpieza. En el aeropuerto de Caracas, nuestro portavoz, Miguel Tellado, anunciaba que a la delegación española no la dejaban entrar en el país, lo que confirmaba todo género de sospecha sobre la manipulación del proceso de unos comicios que desde el primer momento debió quedar inhabilitado.
Desde entonces y hasta ahora, han ocurrido muchas cosas. Pero lo que debió pasar, que es el reconocimiento de la victoria electoral de los opositores en detrimento del dictador Maduro, no está entre ellas. Estos resultados son insostenibles ya que jamás presentaron las actas. Y lo que es peor, con la complicidad del Gobierno de España a este régimen inadmisible e intolerable. Pedro Sánchez dice estar respetando el criterio de la Unión Europea, pero no ocurrió lo mismo con la iniciativa socialista que llevó al Pleno del Congreso la declaración del Estado Palestino, por lo cual, el Ejecutivo sigue con su relato de que la política va por barrios, y según convenga, así se hace. Está claro que el inquilino de la Moncloa prefiere una dictadura de izquierdas antes que un gobierno democrático inspirado en una ideología distinta a la suya. Desgraciadamente, esta es la realidad.
La noche en que Maduro perdió las elecciones, desaparecieron las actas de conteo que lo atestiguaban, pero también se evaporó la presencia de José Luís Rodríguez Zapatero, que está callado pero no quieto. No sabemos lo que está tramando pero lo sospechamos. El tratar de avalar un resultado electoral, o no considerar el posicionamiento en contra de la comunidad internacional, me parece una actitud penosa del Expresidente pues, se presta a dar apariencia de normalidad a un proceso supuestamente democrático que no ha contado con todas las garantías de limpieza y libertad.
En un acto de mi partido en el Ateneo de Madrid he podido contrastar con el que fuera Alcalde de Caracas, Antonio Ledezma, la realidad aciaga y deplorable que viven los ciudadanos bajo el régimen bolivariano. Por eso hay un movimiento cívico en Venezuela que lucha por reconquistar la democracia. El país caribeño tiene que ser una democracia real y plena. No puede gobernar un país un dictador visionario capaz de adelantar las Navidades o alargar el verano. Es inconcebible. Estas cosas si que son de realismo mágico.
De momento, al comienzo del periodo parlamentario la primera ha ido en la frente. Se ha aprobado la PNL presentada por el Partido Popular, eso si, con los votos en contra del partido socialista, para que el Ejecutivo reconozca a Edmundo González como presidente electo de Venezuela. Pues con este posicionamiento de la Cámara Alta, queda retratada la voluntad del Gobierno en este asunto internacional que tanto afecta al régimen de libertades.
También demuestra lo solo que está Pedro Sánchez en esta agónica legislatura, pues ya no creen en él ni sus socios de investidura ni de gobierno. Esto es también una crónica novelesca anunciada. No creo que todo el mundo esté equivocado. Es como el viejo dicho popular: todos los soldados llevan en el pelotón el paso cambiado, menos mi hijo. Pues eso.
Manuel García Félix
Alcalde de La Palma del Condado
Diputado del PP en las Cortes Generales por la Provincia de Huelva